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11/06/2019 0 Comments

Dolor patelofemoral; lo importante es moverse.

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El dolor patelofemoral, muy frecuente en la población general (prevalencia de 23% anual) y entre adolescentes (29% anual), es un dolor localizado alrededor o detrás de la rodilla en ausencia de una patología en esta articulación. Una de sus características es que suele agravarse cuando aumenta la carga sobre la articulación y, como todo dolor, está causado por factores biopsicosociales.

Para su reducción/eliminación, entre otros tratamientos, se recomienda la educación en el dolor y la realización de ejercicio físico. Tradicionalmente los ejercicios recomendados estaban más enfocados en la rodilla (ej. fortalecimiento de cuádriceps…), pero desde hace algún tiempo también se recomienda la inclusión de ejercicios más predominantes de cadera. Ambos se han mostrado efectivos con este tipo de dolencia. La preguntas es, ¿aporta algún tipo de beneficio extra el entrenamiento enfocado en una de estas zonas anatómicas con respecto a la actividad física general? Dicho de otra manera, ¿se deben los beneficios del ejercicio a una mejora específica, la que sea, en la zona que presenta dolor? ¿o es más bien un efecto sistémico en el organismo?

Para poder responder a estas cuestiones, investigadores noruegos realizaron una intervención de 6 semanas con 112 personas que sufrían dolor patelofemoral desde hacía más de 3 meses (media de 39 meses) y que presentaban una intensidad de dolor de ????≥ 3/10. Los componentes de dicha intervención fueron la educación y el ejercicio.

Educación. Sesiones educativas centradas en la evaluación y el historial individual. Fue realizada, de manera oral y escrita, en dos ocasiones: 1 hora con un especialista en medicina y rehabilitación y 30 minutos con el fisioterapeuta. Se centraron en el carácter benigno del dolor (se les realizó una valoración completa y no se encontró ninguna lesión estructural), en que entendieran que que presentaban es un “dolor por carga” y no una lesión, y se les pidió que aumentaran el nivel de actividad física gradualmente (sin excesivo dolor). A su vez, se les explicó el motivo del estudio y que el ejercicio ayuda a combatir este tipo de dolencia, aunque no se conoce cuál es el más adecuado. Con objeto de no aumentar la kinesiofobia (se buscaba todo lo contrario) se evitaron los consejos tradicionales de limitar o eliminar ciertas actividades o sobre posturas biomecánicas correctas.

Ejercicio. Los participantes fueron divididos aleatoriamente en 3 grupos.

Ejercicios con foco en cadera. El objetivo era aislar abductores, extensores y rotadores externos de cadera y que hubiera poca activación del cuádriceps. Para ello se realizaron los siguientes ejercicios: abducción de cadera tumbados lateralmente, rotación externa de cadera (clam-shell) y extensión de cadera en posición prono.

Ejercicios con foco en rodilla. El objetivo era aislar todo lo posible el cuádriceps. Se realizaron los siguientes ejercicios: extensión de rodilla en supino (desde 10º a extensión completa), mini squat en pared (45º) y levantamiento de piernas rígidas en supino.

En las sesiones de entrenamiento «cadera» y «rodilla» , realizadas 3 veces en semana, se utilizaron ejercicios y dosis similares a las empleadas en estudios anteriores y con las que se consiguieron buenos resultados. La dosis inicial fue de 3×10 para cada ejercicio, progresando a un máximo de 3×20. Cada repetición se realizó con una cadencia de 2-3 segundos con 2 segundos de pausa entre repeticiones y 30 segundos entre series. Se utilizaron pesas y elásticos, según ejercicio, para aumentar la resistencia a vencer. Para evitar la atención al dolor los ejercicios fueron realizados por debajo del límite de tolerancia.

Actividad física libre. El fisioterapeuta les animó a ser físicamente activos. No se les dijo qué, cómo ni cuánto hacer. Solo incrementar actividad física de manera gradual.

Antes, después del periodo de intervención y a los 3 meses se les midió (mediante evaluación “ciega”, es decir, el evaluado no sabía a que grupo pertenecía cada persona) las siguientes variables:

– Escala de dolor anterior rodilla (AKPS). Mide dolor e inhabilitación en una escala de 0 a 100, donde una mayor puntuación indica mejor función. El cambio mínimo para considerarse importante importante a nivel clínico es de 10 puntos.

– Niveles de kinesiofobia (Tampa Scale for Kinesiophobia, escala de 0 a 52) y de autoeficacia (Knee self-efficacy; KSES, de 0-10)

– Problemas de salud y calidad de vida (test EQ-5D-5L) y percepción de salud general (test EQ-VAS).

– Fuerza isométrica en abducción y rotación externa de cadera, y en extensión de rodilla.

– Capacidad funcional (test “step down”). Bajada de escalones de 20 cm. Número de repeticiones en 30 segundos.

Los resultados fueron los siguientes:

  1. Los grupos que realizaron entrenamientos enfocado a la cadera y a la rodilla mejoraron la fuerza isométrica en todos los test de fuerza. Por el contrario el grupo que realizó actividad física libremente no mejoró la fuerza en ninguno de estos test.
  1. Todos los grupos mejoraron de manera significativa en el resto de las variables medidas. Tras  la intervención, y después de 3 meses, presentaban menos dolor, inhabilitación y kinesiofobia, se encontraban mejor y más capaces, y tenían mejor capacidad funcional. No se encontraron diferencias entre los diferentes grupos, todos mejoraron por igual.

Ya en anteriores estudios se observaron resultados similares —reducción de dolor y en la mejora de función— realizando entrenamientos enfocados en la rodilla y en la cadera. Con este estudio vemos que quizá lo importante es realizar actividad física, que la persona se mueva. Parece que hay otros factores que pueden ser más relevantes que la fuerza. Recordemos que el dolor siempre depende de la interacción de múltiples factores y que el ejercicio provoca cambios a muchos niveles. En cuanto a la parte educativa, son los propios autores los que reconocen que, debido a que los efectos sobre la kinesiofobia y la autoeficacia fueron pequeños-moderados, esta podría mejorarse (ej. mayor explicación acerca de la naturaleza compleja del dolor).

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