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04/03/2015 0 Comments

Aprendiendo a conducir

 

Antes de empezar, me presento; soy Nacho Morenilla Pardal, en el 2009 me uní a la familia FIDIAS y fue cuando comencé mi verdadera carrera como Movement Trainer. Con mis entradas en el blog trataré de explicar de forma sencilla y bajo mi punto de vista como mejorar la calidad de vida de nuestros clientes o de nosotros mismos. Por resumirlo en una frase, intentaré dejar claro las habilidades básicas que hay que desarrollar, o más bien entender para ser todo un experto en el manejo de nuestra máquina, de ahí el título de “Aprendiendo a Conducir”.

 

Muy bien, y… por dónde empiezo?. Tras unos cuantos años como entrenador, he llegado a la conclusión de que lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que el cliente sabe cómo funciona su máquina y sabe manejarla. Da igual cual sea el objetivo final por el que contrata nuestros servicios, bien por fines estéticos, rendimiento o readaptación tras una lesión; este será nuestro primer objetivo: reconocer cada estructura que interviene en el movimiento y las relaciones que se establecen entre ellas.

 

Es decir, comprender que ocurre para poder mandar la información exacta buscando la máxima eficiencia.Debemos estar seguros de que en un futuro, cuando queramos sacarle el máximo rendimiento, no exista ninguna duda/riesgo. De esta manera buscaremos reducir el estrés que supone movernos mal como sistema preventivo en nuestro día día. Ejemplo, “si quiero mirar por encima del hombro derecho, cuello, hombro, costillas y vértebras deben interactuar para girar a la derecha; si uno de ellos no se mueve, los demás deben de trabajar duro para realizar el movimiento por lo que se deteriora la eficiencia del mismo”.  Ejemplo sacado de “A guide to better movement” de  Todd Hargrove, una verdadera fuente de conocimiento si queréis profundizar más en el tema.

 

Es verdad que plantear a tu cliente que las primeras sesiones las vas a destinar a conocerse a sí mismo y a trabajar su control motor puede dejar en fuera de juego a mas de uno, pero ahí es donde entran tus verdaderas habilidades como entrenador (de las que ya hablaremos más adelante). Un entrenador, principalmente es un diseñador de estímulos de movimiento, y lo resalto tanto, porque creo que es la fase más interesante, es donde verdaderamente interactuas con el cliente y sientas los cimientos sobre los que se construirán patrones de movimiento más complejos, más, fuertes, más rápidos o hacia donde queramos progresar

Es al comienzo donde te tienes que devanar los sesos por hacer comprender a tu cliente que debe aprender a conducir antes de ponerse a toda velocidad. Todos nos acordamos cuando empezamos en la autoescuela lo difícil que era tener controlados los pedales, las marchas, los espejos, el que viene y el que va, etc. Yo suelo decirles a mis clientes que llevan dentro un Ferrari (o un Focus al menos), pero antes de ponerlo a 300km/h debo de estar seguro que saben conducirlo y que todos sus componentes funcionan a la perfección; porque como ya sabemos “la potencia sin control, no sirve de nada” (cómo decía aquel famoso anuncio donde aparecía Carl Lewis)

 

Antes de arrancar el coche y ponerlo a andar sería necesario echarle un vistazo a la estructura del chasis. Algo tan sencillo como reconocer las curvaturas fisiológicas del raquis y encontrar la zona neutra de cada una. Siguiendo el principio de individualidad, cada sujeto tendrá mas o menos curvatura pero de lo que estamos seguros es que habrá dos cifosis y dos lordosis.

Siguiendo con nuestras clases de conducir, cuando nos montamos en el coche lo primero que hacemos es abrocharnos el cinturón de seguridad, pues eso mismo debemos grabarlo a fuego en nuestros clientes. Explicarles todo lo que hay montado en nuestra zona media y como nos protege

 

 

Sobre todo hacer entender que su función no es más que transmitir fuerzas y evitar movimientos indeseados (en especial del raquis, elemento fundamental del sistema nervioso, que controla y dirige el movimiento). Jugaremos con los movimientos del miembro superior, inferior o ambos y como afectan a las curvaturas de la columna vertebral; de forma que el aumento de la musculatura estabilizadora las mantenga en su zona neutra.

 

 

Una vez que reconocemos las partes del chasis y controlamos nuestro cinturón de seguridad, pasamos a los motores principales: la cintura escapular y la pélvica. Ambas debe de gozar de una buena movilidad y una correcta estabilidad, y para ello tendrá que tener claro quienes son los actores principales y que musculatura deberá de quedarse en el banquillo o jugar los minutos de la basura, como se dice habitualmente en el basket.

En cuanto a la cintura escapular habrá que saber explicar la implicación y relación de sus componentes en tracciones y empujes bien sean horizontales, verticales o diagonales.

 

Por último y no menos  importante, la cintura pélvica será la bisagra  principal por excelencia y habrá que entender la disociación lumbopélvica, la triple flexo-extensión tobillo-cadera-rodilla y la importancia que tiene el glúteo como motor principal extensor y estabilizador, en especial en aquellas personas que por posiciones mantenidas (posición sentada) han perdido su capacidad para integrar este conjunto de músculos en el sistema.

 

A continuación os dejo un video de una sesión base de control postural en la que se ponen de manifiesto algunos de los puntos anteriormente tratados.

En los siguientes post intentaré ir desgranando como evolucionar a la hora de enseñar a conducir a alguien esta magnifica máquina que es nuestro cuerpo.

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