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25/02/2015 2 Comments

¡Ibuprofeno para todos!

¿Te duele el cuello? haz pilates
¿te duele la espalda? ve a nadar
¿Quieres perder peso? sal a andar un poco
¿tienes poco tiempo y quieres resultados? ponte este chaleco

 

Este son el tipo de recomendaciones que a día de hoy nos regalan una gran cantidad de profesionales de la salud y que sufrimos tanto los profesionales de la actividad física como los propios usuarios.
Pero, ¿es sólo culpa de ellos?

gimnasio

Foto original del autor del post tomada en una calle española (sin filtros)

Si vamos a un gimnasio o centro deportivo, en la publicidad que encontramos en cartelerías, flyers, pósters o incluso la información que nos dan los comerciales mezclamos técnicas, con metodologías, materiales y marcas comerciales. ¿Se imaginan un cartel de una consulta médica que pusiera lo siguiente?: CONSULTA MÉDICA, ibuprofeno, tocología, almax, estetoscopio, Dräeger, …

Pues eso pasa en una gran cantidad de centros deportivos. Encontramos publicidades en las que se ofrece Pilates, TRX, escuela de espalda, Bosu, Spinning, entrenamiento funcional o la última marca de maquinas venidas del espacio en colores megallamativos.

 

¿O se imaginan la conversación entre varios médicos?
Médico 1: Este año lo que está pegando fuerte es el IBUPROFENO, yo hice un curso con ellos y es lo máximo
Médico 2: Yo es que sólo doy antibióticos, estoy certificado por Zovirax
Médico 3: Pues este año he leído que la Organización Mundial de la Salud dice que los antimucolíticos son la tendencia Nº1, voy a ver si hago el Level One.

(Por cierto, aquí podéis consultar las tendencias del 2015 para nuestro sector según la ACSM…)

Esta conversación llevada a nuestro sector se puede escuchar en pasillos de gimnasios o de convenciones, donde los de la técnica X defienden a muerte sus beneficios frente a la técnica Y, y dónde los usuarios de la máquina A ponen a parir a los de la máquina B. Por no hablar de los gurús de la metodología Z que ofrece la solución definitiva gracias a sus conocimientos más o menos acercados a la ciencia y que obligan a usar toda una terminología, materiales y estéticas propias para diferenciarse del común de los mortales.

En los cursos siempre pongo el mismo ejemplo, ¿se imaginan un médico entrando a una sala de espera de urgencias y preguntando…?
M: “¿A quién le duele la cabeza?”,
P: Levantarían la mano varios de los pacientes al grito de “¡A mi, a mi!»
M: ¡¡¡Pues ibuprofeno para todos!!! Me da igual que venga por un tumor, una cefaléa, una infección dental,….

Por desgracia esto se sigue viendo en muchos centros deportivos. Catalogamos a los clientes en grandes grupos sin mirar las peculiaridades de cada uno, si tener en cuenta sus antecedentes, sus lesiones previas, sus limitaciones, lo que hace en su día a día.
Hay algunas veces que en un alarde de “individualización” le unimos la etiqueta del deporte que practica. Así, el oficinista que pasa 10 horas al día sentado delante de un ordenador 5 días a las semana (sin contar las que pasa en casa….) pasa a ser “Jugador de pádel”, actividad que realiza como mucho 2-3 horas a la semana y que parece tener mucha más importancia y trascendencia a la hora de orientar sus objetivos iniciales y estudiar sus individualidades.
Así, los usuarios de centros deportivos con dolor de espalda pasan al cajón del Pilates y jamás disfrutarán de los beneficios de las otras zonas del gimnasio destinados a “otros problemas”. Igualmente, los “culturistas” no podrán jamás pisar una sala con otros materiales diferentes “al hierro» y dónde se realicen movimientos que seguramente le vendrían fantásticamente bien para salud e incluso para sus objetivos.

Desde fuera nos hacen un flaco favor médicos, fisioterapeutas y otros profesionales de la salud prescribiendo actividad física sin conocimiento real de lo que están haciendo. Pero al menos quiero pensar que es simplemente por desconocimiento. El verdadero problema lo tenemos en casa, con “profesionales” que se cierran a su método, marca, escuela, o tendencia y no quieren ver más allá, y que además son la imagen que más se ve de nuestro sector (por cuestiones de marketing) y que es la que además llega a esos profesionales que tienen en su mano la prescripción del ejercicio.

Por suerte cada vez hay más profesionales que quieren entender los problemas para buscarle soluciones, y que cada vez más buscan formaciones en el que les den las razones y los motivos en vez de las recetas. Entrenadores que viven con los ojos y los oidos abiertos a la opiniones de todas las personas que se encuentran en su camino y que son capaces de aprender tanto de lo bueno como de lo malo. Personas que no se ponen la camiseta de ninguna marca, método o tendencia y que cada día usan las herramientas y conocimientos más apropiados para cada caso.

Hammer and screw

Quizá deberías probar con un destornillador…

 

“Aquel que sólo tiene un martillo, todo le parece un clavo”

¿No os gustaría tener una caja de herramientas lo más completa posible?, ¿y además conocer la existencias de otras herramientas y a aquellas personas que las manejan?

Si eres entrenador te animo a que empieces comprando la caja con una buena actitud ante el aprendizaje con una mente abierta, y a partir de ahí que vayas completándola con toda las herramientas que veas necesarias según tus clientes. Huye de aquellos que te ofrezcan la herramienta milagrosa y definitiva, y sobre todo de los que usen la crítica sobre la competencia para reforzar sus argumentos.

Y si eres un usuario intenta preguntar siempre el porqué, de eso ya nos habló fantásticamente (para mi al menos) Raúl Gil en uno de sus post hace tiempo. (Aquí lo tienes por si te apetece leerlo: «Cómo elegir entrenador personal»)

¡Un saludo!

 

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