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16/03/2015 2 Comments

¡Tócame!

 

En la entrada anterior hablamos de reconocer las partes de nuestra máquina y las relaciones que surgen entre ellas. Como todo proceso de aprendizaje, necesitamos que vaya paso a paso y asegurando que controlamos y entendemos cada acción para pasar a la siguiente. No hablamos solo de movimiento, hablamos de Control de movimiento, de Aprendizaje y Desarrollo motor. Por eso, como bien exponíami amigo y compañero Fernando Morales no hay que tener prisa a la hora de realizar un ejercicio, no queremos repeticiones sino calidad en la información para que nuestro Sistema Nervioso tenga claro qué es lo que tiene que hacer.

 

 

Pues bien, para que este proceso de interacción cooperativa entre el sistema nervioso  y el musculoesquelético llegue a buen puerto necesita de una retroalimentación o feedback continuo de cómo se está realizando la acción. Normalmente el más utilizado por los entrenadores es el feedback verbal (correcciones que le hacemos a nuestros clientes), pero, ¿cómo obtenemos nosotros esa información para saber si está realizando el movimiento correctamente?. La respuesta, como diría Hector García, es mediante “ojímetro”. El entrenador observa y aquellas disfunciones que ve se las explica al cliente y este las corrige. Pero qué pasa si a simple vista está todo correcto. ¿Debemos suponer que todo está ok?. ¿Qué pasa con los niveles de activaciónmuscular?.

 

 

Tomemos por ejemplo a un sujeto en decúbito supino realizando flexoextensiones de hombro,. Nuestro objetivo será que pueda mantener a lo largo de todo el movimiento la curvatura lumbar en zona neutra. A ojimetro podemos ver que la zona se mantiene estable, pero podemos obtener más información si ponemos la mano debajo, con la palma hacia arriba y palpando toda la musculatura lumbar (aquella que no tiene que esta hiperactivada). La otra mano estará controlando la zona abdominal de manera que nos aseguremos que transverso y compañía están haciendo su función “antiextensión”. Ahora sí que tenemos información de como se están activando los músculos principales implicados en la acción y podemos dar las consignas exactas para que todos ellos “hablen a la vez y sin gritar unos más que otros”.

 

Lo que quiero decir con esto es que, como no tenemos un electromiógrafo a mano en cada sesión, debemos tocar a nuestros clientes para saber como se están comportando sus músculos. De esta manera, si al darle a nuestro cliente las consignas pertinentes para que mejore la acción las acompañamos de un feedback táctil la información será más exacta y de calidad

 

 

 

Os dejo un video en el que pongo un ejemplo de la importancia del feedback táctil, tanto para el cliente como para el entrenador.

 

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2 Comments

  • Lidia
    Responder Web Designer

    Realmente bien explicado esos pequeños consejos que todo entrenador debería saber ! Muy grande ese equipo fidiaco! ;o)

  • Marcos
    Responder Web Designer

    Enhorabuena!! Siempre has sido un gran comunicador, claro y preciso. Muy buen post y sobre todo de un tema que te toca de cerca como esa movilidad estabilidad de hombros.

    Sigue escribiendo mas a menudo y recuerda los momentos de mi menisco blog spot

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