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07/11/2018 2 Comments

¿Cuándo correr tras operación de Ligamento Cruzado Anterior (ACL)?

Uno de los momentos más esperados de un deportista tras operarse del ACL (Ligamento Cruzado Anterior), es la vuelta a la carrera, ya que supone un avance muy grande con respecto al tipo de ejercicio realizado en las primeras fases de la readaptación, y por supuesto una enorme motivación para seguir avanzando, ya que al fin parece que el proceso de readaptación se acerca a sus últimas fases.

Pero, ¿qué hay que tener en cuenta para volver a correr?
¿Cuándo el lesionado decida? ¿A las “x” semanas? ¿Simplemente a ojo?

Si decides volver a correr por alguna de esas respuestas, estarás poniendo en riesgo la integridad del nuevo injerto, y aumentando el riesgo de sufrir otras lesiones tanto de el miembro lesionado (IL (Injury Limb)) como del no lesionado (UL (Uninjury Limb).
En esta entrada voy a hacer un breve resumen de los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de volver a correr tras una operación de ACL. Cabe destacar que en este caso no es relevante la procedencia del nuevo injerto (HTH (tendón rotuliano), pata de ganso, cadáver, sintético…).

 

Cuando puedo correr tras la operación de ligamento cruzado anterior


 

En la imagen vemos todos esos aspectos a tener en cuenta, donde todos son importantes y sin la obtención de alguno de ellos no deberíamos iniciarnos en la carrera.

Hoy vamos a describirlos brevemente y en próximas entradas iremos desglosando cada uno de ellos poniendo ejemplos prácticos y vídeos explicativos.

1º. Más de 10 semanas. Para respetar el proceso de maduración del nuevo injerto. Quizás sea la que más controversia puede crear, lo ideal sería que la valoración médica autorizase este proceso madurativo, pero como en la mayoría de los casos eso no ocurre, se aconseja esperar este tiempo ya que se supone que a partir de la 10ª semana nos aseguramos una invasión celular y vascular en la nueva plastia, además de una unión natural plastia-hueso.

2º. Adecuada movilidad pie-tobillo-rodilla-cadera. Será necesario comprobar la correcta movilidad de las articulaciones implicadas en la carrera, ya que si existiera un déficit en alguna de ellas, podría estar forzándose otra para compensar, pudiendo causar otras lesiones. Cuando hablamos de adecuada movilidad, no debemos pensar en un rango completo de la articulación, por ejemplo, si para correr sólo necesito 25 de dorsiflexión activa del tobillo, no tengo por qué esperar a tener 35-45 (rango completo) para poder empezar a correr, es decir, sólo se requiere el rango específico de movimiento de cada una de las articulaciones en la carrera.

3º. Control planos frontal y transversal. Sabemos que un exceso de movimiento de la rodilla fuera del plano sagital pone en riesgo al nuevo injerto, por ello debemos controlar el movimiento de la rodilla en estos planos. Además, hay que tener en cuenta que durante la carrera sólo existen apoyos monopodales y fases aéreas, por lo que el control de la rodilla en estos planos no se debe quedar únicamente en apoyos bipodales durante el entrenamiento previo. Os dejo un enlace sobre entrenamiento de la estabilidad https://www.fidias.net/equilibrio-no-una-habilidad-general-especifico-la-tarea/

4º. Simetría de fuerza (principalmente la literatura habla del cuádriceps). Una dismetría de fuerzas está muy relacionada con un aumento del pico de fuerza en el impacto en la carrera, la velocidad pico de carga y el momento de flexión de rodilla, incluso cuando esa valoración de fuerza se haya realizado de manera muy poco específica (leg extensión) con respecto al gesto (carrera).

5º. Pliometría de bajo nivel. Al fin y al cabo la carrera es un constante de saltos pliométricos a una pierna. Por ello es interesante realizar saltos pliométricos en situaciones más controladas (bipodales, monopodales con ayuda de brazos, monopodales en el sitio…) con varios objetivos: coger confianza; adaptar a los tejidos involucrados en esos ciclo estiramiento-acortamiento; y ver cómo responde ante ese estímulo (dolor, derrame…)

6º. Sin miedo. Es muy normal tener miedo tras sufrir esta lesión, al fin y al cabo llevas meses sin poder hacer nada parecido. Es tan normal que existen cuestionarios psicológicos específicos para la vuelta al juego (RTP (Return To Play)) tras la lesión del ACL. Mi propuesta es rellenar ese cuestionario antes de comenzar cada fase para ver la evolución psicológica de la readaptación.

7º. Sin síntomas. Si nos hemos atrevido a correr, debemos estar atentos a cómo responde nuestro cuerpo, ¿hay dolor durante o después de la carrera? ¿hay derrame durante o después de la carrera? ¿veo reducido mi rango de movimiento tras la carrera? En el caso de que haya ocurrido algo será interesante ver por qué lo ha hecho, por ejemplo, en cirugías del tendón rotuliano o de la pata de ganso, es muy común sufrir tendinopatías, y en las cirugías de tendón rotuliano también aumentan las posibilidades de sufrir una condromalacia. Si ocurre cualquiera de estos síntomas, no se tiene que detener por completo el retorno a la carrera, pero sí que será interesante valorar si con ciertos cambios (como los siguientes 3 puntos, o con una buena planificación en cuanto al aumento del volumen de la carrera) esos síntomas desaparecen.

8º. Simetría en la carrera. Para comprobar que no se esté sobrecargando ninguno de los miembros (IL-UL), una muy buena opción es ver si el tiempo de contacto y el pico de impacto son simétricos, para ello, aplicaciones como el Runmatic y el SensorKinetics nos pueden ser de gran ayuda.

9º. -5/10% en la longitud de zancada. Correr con una longitud de paso más corta es una intervención clínica factible para reducir las fuerzas de contacto en la articulación de la rodilla entre personas con antecedentes de reconstrucción del ligamento cruzado anterior, preservando así la integridad del nuevo injerto, además de prevenir otras lesiones (condromalacia, artrosis, tendinopatía…).

10º. Buena técnica de carrera. Es algo que parece obvio, pero sólo hace falta pararse en un banco en la calle para ver que correr con buena técnica no es algo normal, de hecho hay estudios que informan que 2 de cada 3 corredores sufren al menos una lesión al año, por lo que, si encima venimos de una lesión tan dura como es la del ACL, donde se produce una gran atrofia, pérdida de ROM y grandes desajustes propioceptivos, valorar y corregir la técnica se hace fundamental. Además hay que tener en cuenta que la carrera es la base del resto de gestos específicos de un deportista, carrera+giro, carrera+salto, carrera+golpeo…por lo que si la base es errónea, el resto es más fácil que sea erróneo.

Hasta aquí el resumen de hoy, en próximas entradas veremos más a fondo cada uno de los puntos. 

Cursos relacionados de Fernando Morales:

2 Comments

  • FabianNicoli
    Responder Web Designer

    Qué tal tengo una pregunta, ya hace 12 meses que me operé de LCA, quisiera saber si mi rodilla corre algún riesgo al trotar o correr al 75% en pendientes ascendentes esto favorecerá mi recuperación o no sería aconsejable hacerlo desde ya gracias por la información agradecería mucho la respuesta.

      Muy buenas!! Desde luego por tiempo tras la operación no pones en riesgo a tu plastia nueva, pero ése es uno sólo de los ítems, mi consejo es que valores el resto de ítems, lo ideal sería contar con un entrenador especialista para que se encargara de esta tarea. Un saludo y espero haberte sido de ayuda!

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