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30/10/2018 0 Comments

Test para el Return To Play tras operación de Ligamento Cruzado Anterior (ACL)

Cada una de las fases de la readaptación tras la operación del Ligamento Cruzado Anterior (ACL), desde el día 1 post-operación hasta que el deportista vuelve al juego (Return To Play (RTP)) requiere de unos conocimientos en cuanto a rangos de movimiento, carga, tipo de carga, velocidad, planos de movimiento, etc… Pero sin duda alguna, la fase que más quebraderos de cabeza provoca es cuando tienes que decidir si tu deportista lesionado está listo o no para el RTP.

Si crea tantos quebraderos de cabeza es porque un lesionado de ACL tiene 4,32 veces más probabilidades de lesionarse que alguien que no haya sufrido antes la lesión, y porque cada vez que se lesiona el tiempo mínimo recomendado para el RTP es de 9 meses, donde la probabilidades de volverse a lesionar se reducen en un 51%, y cada mes extra reduce un 24% estas probabilidades (Hege Grindem et al.).

Así que, para tomar esa difícil solución, la ciencia ha dedicado innumerables estudios en tratar de encontrar pruebas físicas que se relacionen con la ausencia de recidivas en los sujetos que pasaran con éxito dichas pruebas.

Sin embargo, no existen pruebas físicas ni baterías de pruebas físicas que hayan sido validadas para predecir futuras lesiones de ACL (Nicky Van Melick et al.). Pero sí parece estar claro que, aunque no te confirmen que no se vaya a volver a lesionar, sí que reducen el riesgo. Por ejemplo, y volviendo a la revisión de Hege Grindem et al., de un grupo de deportistas que aprobaron una batería de pruebas físicas sólo se volvió a lesionar un 6%, frente a un 38% de recidivas en el grupo que no aprobó dichas pruebas. En otra entrada entraremos en el juego de «¿por qué ningún test es válido para predecir futuras lesiones?», que sin duda tiene mucho jugo.

Hoy voy a explicar una de las muchas pruebas existentes para el ACL, el «side hop test».

Consiste en un test de salto que no sólo pone en exigencia la capacidad pliométrica del miembro inferior, como el resto de hop tests, si no que además lo hace en el plano frontal, es el único, y además exige la capacidad de resistencia, llevando al miembro testeado a un alto nivel de fatiga. Por estos tres motivos me parece uno de los test más interesantes a utilizar en los deportistas lesionados, ya que la mayoría de acciones en las que un jugador se lesiona (sin contacto) incluyen una falta de control en el plano frontal y transversal de la rodilla durante una acción pliométrica y en un mayor número de casos, en situación de fatiga (últimos minutos de juego) (Jennifer M. Hootman et al.).

El test consiste en realizar el mayor número de saltos pasando 2 líneas separadas por 40 cm en un período de tiempo de 30 segundos, y donde los saltos que no pasen las líneas o que las pisen se darán por nulas y no entrarán en el recuento.

De este test podemos sacar varias conclusiones, la primera es si es o no simétrico, para ello, en la revisión sistemática de Nicky Van Melick et al. llegaron a la conclusión de que deportes donde hubiera pivotajes, la simetría debía ser de un mínimo del 90%, y en deportes donde además de pivotajes hubiera contacto, debería alcanzar el 100%. Por lo tanto, si nuestro deportista realiza 50 saltos con la pierna no lesionada, y 46 con la lesionada, estaría aprobado en el caso que su deporte fuera del tipo tenis o padel, pero estaría suspenso en el caso que su deporte fuera del tipo fútbol o baloncesto.

Pero…¿¿sólo con ser simétrico estoy aprobado?? Dándole un toque extra de complejidad al asunto, con la simetría no vale para aprobar este examen. Ésto es debido a que la lesión de ACL no sólo afecta al miembro lesionado, si no que también afecta al no lesionado debido a «maladaptaciones neurales», donde tanto el feedback aferente como eferente se ven alterados (Benjaminse et al.).

Así que lo ideal es comparar a nuestro deportista con, por ejemplo, el resto de deportistas del equipo, o al menos con los que jueguen en posiciones parecidas y realicen el mismo tipo de movimientos (en el caso del fútbol, no sería representativo comparar los saltos de un extremos con los de un portero, ya que las acciones que realizan uno y otro jugador tienen poco o nada que ver).

En el caso que no podamos hacer esta comparativa, Gustavsson et al. nos dan valores normativos para hombres y mujeres deportistas (diferentes modalidades y niveles), en este caso, los hombres deberían hacer al menos 55 saltos, mientras que las mujeres un mínimo de 41.

De este modo, el deportista del que hablábamos antes, de ser un hombre no sólo estaría suspenso fuera cual fuera la modalidad deportiva que practicara (con o sin contacto), si no que el miembro no lesionado podría estar aún afectado por esas «maladaptaciones neurales» (repito, lo ideal sería comparar con deportistas del mismo deporte y a ser posible posición, para así aumentar al validez de nuestras afirmaciones).

En el siguiente vídeo podemos ver a Alicia Romero (jugadora de pádel que compite a nivel nacional), lesionada de ACL hace unos años. En el test la pierna ya recuperada de la lesión obtiene mejores resultados que la no lesionada.

Os dejo un enlace sobre cómo mejorar los resultados de este test: https://www.fidias.net/principio-de-especificidad-unilateral-vs-bilateral/

Seguiremos hablando de fases de readaptación del ACL, espero vuestros comentarios por si os ha gustado o no y por si queréis que hable de algún tema concreto en futuras entradas.

 

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⁃ Prevención y readaptación de lesiones de RODILLA desde una perspectiva dinámica y compleja

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