LOGO FIDIAS NARANJA Y NEGRO 2021
06/05/2019 0 Comments

TENDINO-BURSITIS CUA CUA DE LA PATA DE GANSO. SÍ SARGENTO. ¿ESTAMOS HABLANDO DE LA RODILLA?

La pata de ganso (del latín, pes anserinus) hace referencia a la inserción distal de 3 tendones a nivel de la cara antero-interna proximal de la tibia, unos 5 cm por debajo de la interlinea articular de la rodilla. Está compuesta por el tendón del músculo sartorio a nivel más superficial, y por el tendón del músculo grácil también llamado recto interno y semitendinoso en una capa más profunda.

Responde a este nombre básicamente por su similitud con la pata de un ganso. Recordar el orden de estos tendones, de anterior a posterior, es sencillo con la regla nemotécnica SarGenTo, que hace referencia a sartorio, grácil y semitendinoso, este último con su distintivo en la T en lugar de la S, lo que ayuda a no confundirnos con su compañero en el conjunto isquiotibial interno, semimembranoso.1

Cuando se produce una lesión a este nivel, ¿se trata por lo tanto de una tendinopatía? No podemos precipitarnos con esa conclusión. Justo por debajo de la inserción tendinosa, encontramos la bursa anserina, una de las 13 bursas que podemos encontrar alrededor de la rodilla y que también se relaciona con el dolor de la zona medial de la rodilla bajo la etiqueta de bursitis anserina.2

Debido a que no está clara la estructura responsable de la sintomatología y la contigüidad de las mismas, en la literatura podemos encontrar conceptos como tendinobursitis en un acto de no pillarse los dedos, aunque posiblemente el término más acertado es otro y que también podemos encontrar en los papers, síndrome anserino (SA).3,4

En cualquier caso, tanto la inadecuada adaptación del complejo tendinoso como la inflamación de bursa, parecen venir precedidas de un mismo lugar, siempre respetando las individualidades del caso, todo lo que le rodea tanto a nivel emocional, descanso, su práctica diaria… La sobrecarga, gesto repetitivo y limitaciones en plazos de recuperación (asociado a un descanso de baja calidad y escasez de tiempo para cargar las pilas) parecen ser condicionantes comunes. Traumatismos directos pueden conducirnos a sufrirla, pero es menos frecuente.

Eli Moschcowitz describió en 1937 por primera vez esta condición. El dolor en la rodilla se relacionó casi exclusivamente con mujeres, que se quejaban de dolor al bajar o subir las escaleras, al levantarse de una silla, o simplemente flexionar las rodillas.5 Además del género femenino, la edad y el sobrepeso aumentaban el riesgo. A día de hoy, no sabemos mucho más sobre la epidemiología en relación a este síndrome. La prevalencia es desconocida, y esto se debe en gran medida a la superposición existente tan extensa con otras condiciones de la rodilla, por ejemplo, con la artrosis.2

El auge de los corredores ha supuesto un nuevo filón para este síndrome, si hablábamos de sobreuso y mala gestión de las cargas, este es su lugar. Es muy frecuente encontrarlo en este perfil, especialmente en amateurs, con planificaciones muy alejadas de lo que sería una progresión adecuada y paulatina que permitiera las adaptaciones pertinentes.6,7

Seguiremos profundizando con una nueva entrada acerca de este síndrome del mucho hemos oído pero poco se ha estudiado.

BIBLIOGRAFIA

  1. Ridley WE et al. Pes anserinus: Normal anatomy. J Med Imaging Radiat Oncol. 2018 Oct; 62 Suppl 1:148.
  2. Helfenstein M et al. Anserine syndrome. Rev Bras Reumatol. 2010 May-Jun;50(3):313-27.
  3. Lee JH. Accuracy and efficacy of ultrasound-guided pes anserinus bursa injection. J Clin Ultrasound. 2019 Feb;47(2):77-82.
  4. Yoon HS et al. Correlation between ultrasonographic findings and the response to corticosteroid injection in pes anserinus tendinobursitis syndrome in knee osteoarthritis patients. J Korean Med Sci. 2005 Feb;20(1):109-12.
  5. Moschcowitz E: Bursitis of sartorius bursa, an undescribed malady simulating chronic arthritis. JAMA 109: 1362, 1937.
  6. Mohseni M et al. Pes Anserine Bursitis. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2019.
  7. Safran MR et al. Uncommon causes of knee pain in the athlete. Orthop Clin North Am 1995; 26:547–549.

Leave A Comment