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09/04/2015 1 Comment

¿Qué dice el prospecto del estiramiento del psoas?

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¿Eres de los que siempre manda estirar el psoas?

¿Anteversión pélvia? – ¡Estira el psoas!

Psoas dominante con respecto a los extensores de cadera – ¡Estira el psoas!

“¡Pobrecito el psoas!, … como pasamos muchas horas sentados en la sociedad actual, lo tenemos acortado” – ¡Estira el psoas!

Me duele la oreja – ¡Estira el psoas!

¡Estira el psoas! – ¡Estira el psoas! – ¡Estira el psoas!

Durante muchos años se ha entendido que el malo de la película era el psoas, y una forma de limitar su poder maligno y destructor era estirándolo.

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¿Cuál es el estiramiento más habitual del psoasilíaco?

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Está claro que para estirar el psoas ilíaco debemos generar el movimiento contrario al que genera su contracción muscular: retroversión pélvica, extensión de cadera y una ligera inclinación contralateral de la columna, manteniendo la zona lumbar neutra, para lo que nos ayudaremos de la contracción isométrica de los abdominales y glúteo mayor (musculatura que participa en la retroversión pélvica).

¿Porqué se ha ganado su mala imagen el psoas ilíaco?
Ante una dominancia del psoas respecto a la musculatura abdominal (funcionalidad deficiente del CORE), cuando aproximamos el tronco y las extremidades inferiores se produce una hiperlordosis lumbar, debido a su inserción en el vértice de la lordosis, comprometiendo esta región de la columna, ya que se aumentan las fuerzas de compresión y cizallamiento anterior; este tipo de personas tiende a sufrir un síndrome de extensión lumbar, a menudo hay anteversión, y en ese caso un programa de estiramientos del psoas ilíaco estará perfectamente indicado.

Hay que tener en cuenta que la capacidad de generar movimientos en la columna lumbar por parte del psoas es batante limitada debido a los brazos de palanca tan cortos (inserciones muy proximales) (Santaguida & McGill, 1995).

Pero ¿Qué ocurre con las personas que tengan una buena funcionalidad del CORE? si la persona no tiene disfunción lumbar y tiene el control motor y la fuerza de la musculatura implicada para mantener la zona neutra, ya tiene el escudo contra tan temida agresión (la compresión y el cizallamiento excesivos).

En los últimos años y con mucho esfuerzo, el psoas está lavando su imagen. Así, hay autores que ya lo consideran un músculo importante en la estabilización de la cadera y la columna lumbar (Anderson, 1995; Gibbons, 2007; Hu et al, 2011; Nachemson, 1966; Penning, 2000; Santaguida & McGill, 1995; Torry et al, 2006).

Resulta que además de la flexión de cadera, el psoas juega un papel fundamental en la estabilización de la zona lumbar, principalmente en el plano frontal, debido a su localización a ambos lados de los cuerpos vertebrales a modo de columnas de sujeción. Héctor García, en su blog entrenalisto.com lo califica, con gran acierto desde nuestro punto de vista, como uno de los guardaespaldas de la columna lumbar, en concreto habla de 4, los dos multífidos en la parte posterior y los dos psoas en la anterior. El ilíaco por su parte, estabiliza la pelvis en los movimientos de la extremidad inferior.

Hay que tener cuidado a la hora de estudiar las bondades del psoas ilíaco, porque se han dado casos de entrenadores que le han cogido cariño e incluso han quedado perdidamente enamorados. No se trata de pasar del odio al amor tan fácilmente, la cuestión es ser capaces de evaluar y ser precisos a la hora prescribir ejercicio de forma individual.

Entonces, nosotros hemos llegado a una primera conclusión: El estiramiento del psoas ya no es tan importante si tras evaluar al deportista comprobamos que no está acortado (más bien que no es rígido) y que el CORE tiene una buena funcionalidad. Lo cual no significa que no haya que estirarlo, pero no más que el resto de la musculatura; aunque con un matiz, el ilíaco es muy propenso al acortamiento adaptativo, y es interesante valorar regularmente su ROM.

¡¡¡Pero hay más!!! Resulta que hemos leído el prospecto del estiramiento del psoas y hemos encontrado que está contraindicado para algunas personas, por ejemplo las que padecen el síndrome de flexión lumbar, o el Síndrome de deslizamiento femoral anterior, en este segundo síndrome nos vamos a centrar, y dejaremos el primero para otra entrada.

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Sahrmann (2006) lo describe como una movilidad accesoria de deslizamiento anterior de la cabeza femoral acentuada, lo que suele ocurrir en extensión y rotación lateral de la cadera. Este síndrome suele aparecer por un deslizamiento posterior inadecuado de la cabeza femoral durante la flexión de cadera. Este tipo de personas pueden presentar lo que Kendal et al (2007) califican como longitud excesiva del flexor de cadera, en concreto de los monoarticulares.

Guanche y Sikka (2005) consideran que los corredores pueden presentar inestabilidad anterior de cadera, debido a la repetida hiperextensión de la misma, pudiendo distender la cápsula articular y el ligamento iliofemoral, lo cual acentúa las traslaciones anteriores de la cabeza femoral causando a nivel anterior desgarros labrales y daños condrales.

Lee (2004) añade que la anteriorización de la cabeza femoral restringirá la flexión, aducción y rotación interna de la cadera.

Esta alteración del movimiento puede provocar diferentes patologías:
Tendinopatía o bursitis del psoas ilíaco evidenciada por sensibilidad a la palpación o dolor a la contracción. Aunque el tendón del psoas ilíaco pueda ser el origen de los síntomas, la causa de la tendinopatía es la compresión ejercida por la cabeza femoral contra las estructuras capsulares anteriores.impingement-femoroacetabular
Coxartrosis: Al estar la movilidad accesoria de la cadera alterada, puede producir daños a nivel cartilaginoso. Hauger et al (2011) afirman que muchas de las coxartrosis se pueden explicar por el Impingement femoroacetabular anterior, que es una alteración anatómica a nivel de la cabeza femoral o del acetábulo que implica dolor a nivel anterior de la cadera (Reiman et al, 2014);  el síndrome femoral anterior va a acelerar el proceso degenerativo que causa esta patología, aunque no sea el factor desencadenante.
Impingement del iliopsoas : Domb et al (2011) lo definen como un daño del labrum anterior producido por el tendón del psoas ilíaco inflamado que produce el pinzamiento en movimientos de extensión de la cadera.
Daños en la cápsula articular anterior, en el ligamento iliofemoral, ….

Es responsabilidad del médico diagnosticar la patología y valorar los posibles tratamientos; pero a partir de ahí, el entrenador puede y debe tener un papel fundamental, evaluando la alteración del movimiento o la descompensación muscular que ha podido estar implicada en el origen de la patología.

En estos casos está contraindicado el estiramiento, ya que estas personas tienen el psoasilíaco largo y/o débil (Ver «En busca del flexor de cadera cortito»); pudiendo provocar una mayor inestabilidad anterior, ya que el movimiento necesario para estirar dicho músculo es una hiperextensión de cadera, y si ya tenemos daños tisulares en los tejidos blandos anteriores de la misma, este “medicamento” puede ser puro veneno para nuestra articulación.

Piensa cuantos entrenadores hemos podido proponer estiramientos del psoas sin saber si estaba contraindicado. ¿Pero cómo sabemos qué personas son “alérgicas” a este estiramiento? Mira la próxima entrada ¡¡Eres sospechoso de síndrome femoral anterior!! Ahí haremos una propuesta de valoración.

Como conclusión: Antes de prescribir un ejercicio, el entrenador es el máximo responsable de conocer con la máxima profundidad posible «el prospecto», así evitaremos en primer término las contraindicaciones, y sacaremos el máximo partido en cuanto a indicaciones, dosis, ….. Pero además, el entrenador debe hacer una evaluación exhaustiva de sus clientes/deportistas antes de hacer cualquier tipo de prescripción. Hemos visto que el estiramiento del psoas tiene contraindicaciones, pero no nos interpretéis mal, este estiramiento es de los más importantes para un alto porcentaje de la población…. sin ir más lejos, por ejemplo, para nosotros dos es uno de los estiramientos más importantes (nuestras pelvis están en anteversión).

Dicho todo ésto, …….. vamos a la farmacia a comprarnos alguna medicina que veamos que compre mucha gente, ¿Alguien quiere que le compremos también?medicina-para-todos

 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Andersson E, Oddsson L, Grundstrom H, et al. (1995). The role of the psoas and iliacus muscles for stability and movement of the lumbar spine, pelvis and hip. Scand J Med Sci Sports 1995;5(1):10–6.
  2. Basmajian JV, Greenlaw RK. (1968). Electromyography of iliacus and psoas with inserted fine-wire electrodes (abstract). Anat Rec 1968;160:130.
  3. Blackenbaker DG, & Tuite MJ. Non femoroacetabular impingement. Seminars un muskuloskelatal radiology. 2013;17(3):279-285.
  4. Domb, B.G; Shindle, M.K; McArthur, B; Voos, J.E; Magennis, E.M. & Kelly, B.T. (2011). Iliopsoas impingement: a newly identified cause of labral pathology in the hip. The muskulosqueletal journal of hospital for special surgery 7(2):145-150.
  5. Guanche CA, Sikka RS. Acetabular Labral Tears with underlying chondromalacia: a possible association with high-level running. Arthroscopy 2005;21(5) 580-5.
  6. Gibbons, S. (2007). Clinical anatomy and function of psoas major and deep sacral gluteus maximus. En A. Vleeming, V. Monney, & R. Stoeckart, Movement, Stability & Lumbopelvic Pain (págs. 95-103). Edinburgh: Churchill Livingstone, Elsevier.
  7. Hauger O, Pelé E, Poussange N, Fournier C, Amorreti N. Pathologie labrale et conflits de hanche. Journal of Radiólogos. 2011. (92):524-534.
  8. Hu, H., Meijer, O. G., Van Dieen, J. H., Hodges, P. W., Bruijn, S. M., Strijers, R. L. Is the psoas a hip flexor in the active straight leg raise? European Spine Journal. 2011;20:759–765.
  9. Kendall FP, Mcreavy EK, Provance PG, Rodgers MM, Romaní WA. Músculos, pruebas funcionales, postura y dolor. 5° edición. Marban. Madrid. (2007)
  10. LaBan MM, Raptou AD, Johnson EW. Electromyographic study of function of iliopsoas muscle. Arch Phys Med Rehabil 1965;46(10):676–9
  11. Lee, D. (2004). The Pelvic Girdle. An approach to the examination and treatment of the lumbopelvic-hip region. Edinburgh: Churchill Livingstone. Elsevier.
  12. Nachemson A. Electromyographic studies on the vertebral portion of the psoas muscle; with special reference to its stabilizing function of the lumbar spine. Acta Orthop Scand 1966;37(2):177–90.
  13. Penning, L. (2000). Psoas muscle and lumbar spine stability: a concept uniting existing controversies. Critical review and hypothesis. European Spine Journal. 2000; 9:577–585.
  14. Reinan MP, Goode AP, Cook CE, Holmich P, Thorborg K. Diagnóstic accuracy of clinical test for the diagnosis of hip femoroacetabular impingement/laboral tear: a systematic review with meta-analysis.
    Sahrmann, S. (2006). Diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del movimiento. Barcelona: Paidotribo
  15. Santaguida, P.L. & McGill S.M. (1995) The psoas major muscle: a three-dimensional geometric study. Journal of Biomechanics. 1995;28(3):339-45.
  16. Torry MR, Shancker ML, Martin HD, Hogoboom D, Philippon MJ. Neuromuscular Hip Biomechanics and Pathology in the athlete. Clinics in sports medicine 2006; (25):179-97.

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1 Comment

  • Gabriel
    Responder Web Designer

    Articulo muy interesante, tantos años pensando que el psoas iliaco es el malo de la película, sufriendo durante muchísimo tiempo lumbalgias, después de tanto estirar el psoas, trabajar el core, estirar la cadena posterior y nada de nada en la reducción del dolor, hasta que por fin hablando con Jorge y después de realizar una serie de tests, detectó una considerable debilidad en los psoas lo que provoca una gran inestabilidad lumbar originada por numerosas descompesaciones,después de un trabajo de fortalecimiento del psoas la mejoria en cuanto a estabilidad y disminución del dolor ha sido notable, en definitiva un artículo a tener muy en cuenta.

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