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06/02/2018 2 Comments

El Principio de Especificidad o ¿a qué mierda se transfiere eso?

Hola a todos!

Últimamente, entre los entrenadores personales y formadores de este mundillo, existe la tendencia a usar la frase «el cuerpo se adapta exactamente a lo que hace«. ¿Pero realmente sabemos lo que eso significa?. Y sobretodo, ¿son consecuentes nuestras actuaciones como entrenadores con las implicaciones de este hecho?.

Esta frase, en resumen, no hace más que recordarnos el Principio de Especificidad y hacernos partícipes de esa relación inseparable entre percepción y acción, entre estímulo y respuesta. Es la comprensión del entrenador de la simbiosis entre organismo y entorno, en ese continuo intercambio recíproco que produce adaptaciones por uno y otro lado.

Por eso, cuando observas las propuestas de muchos entrenadores y llevas tu mente hacia estas ideas, normalmente entiendes que algo, probablemente, estemos haciendo mal. Que aunque se nos llene la boca al hablar de especificidad y de transferencia en nuestras propuestas, la mayoría de las veces nos quedamos en una versión tremendamente simplificada de sus implicaciones.

Cuando el cuerpo emite una respuesta lo hace exactamente en relación a los estímulos que recibe de su entorno/organismo y para aprender a dar mejores respuestas se expone repetidas veces a estímulos parecidos, observa el efecto de su respuesta (feedback) y localiza y aprende qué tipo de estrategias (neuromusculares en este caso) son más interesantes para enfrentarse en futuras exposiciones a estímulos similares.

Si un niño está aprendiendo a botar la pelota, su sistema necesita, básicamente, exponerse a la acción de bote. En un principio, botará en situaciones donde el entorno no haga que la respuesta óptima sea muy difícil. El Sistema necesita en esos momentos de mucha cantidad de feedback para elegir qué estrategias neuromusculares son más interesantes para lograr controlar el bote en contextos controlados, sin un entorno demasiado fluctuante que dificulte la aparición de múltiples feedbacks positivos.

 

Progresivamente (Principio de Progresión) el sistema se irá enfrentando cada vez a entornos más ricos en incertidumbre, que hagan explorar nuevas posibilidades (altura de bote, velocidad, cambios de dirección, diferentes orientaciones espaciales, mayor número de rivales y compañeros, características cambiantes de estos…).

 

 

Hasta ahora, ese niño no ha necesitado aprender a activar el abdomen, a respirar, a contraer el suelo pélvico, a llevar la escápula hacia atrás, a hacer un bracing para darle estabilidad a la columna, hacer un trabajo específico de isquios, ni ningún ejercicio analítico enfocado a mejorar la estabilidad del pie. Simplemente, su sistema, para aprender a realizar la función de bote en contexto de juego real, simplemente necesitaba una exposición repetida a estímulos muy concretos (parquet, canastas, reglas de juego, dimensiones del campo, rivales, compañeros…), y con una progresión adecuada que permitiera adaptaciones eficaces y eficientes, a las posibilidades que le daba su entorno y su sistema, para resolver las tareas motoras específicas.

 

 

Por lo tanto, si como entrenadores, nos centramos en diseñar propuestas y tareas desde esa perspectiva, difícilmente encontraremos un lugar para muchas de las propuestas que vemos en los gimnasios o en los perfiles personales de supuestos gurús del entrenamiento y formadores que exponen su trabajo en nuestras «queridas» redes sociales.

Es decir, me pongo a hablar de un cliente que en el pasado tuvo episodios de dolor lumbar y que quiere que no le duela la espalda al levantarse de la silla o al coger a su hijo. Y mi idea más brillante es una plancha frontal isométrica, en tendido supino, enseñándole a contraer el abdomen de manera voluntaria, a colocar las escápulas en una posición concreta, a contraer el glúteo … ¿a qué cojones se transfiere eso?; ¿qué puede aprender el organismo en esa posición, con 7 instrucciones directas de que cómo debe de hacer cada cosa para luego aplicarlo a un movimiento completamente distinto como coger a mi hijo, en un entorno completamente diferente, sin un entrenador que me recuerda cada 15 segundos como debo colocar cada milímetro de mi cuerpo?. Y completo el entrenamiento con unos hipopresivos, unos ejercicios de movilidad de cadera (en el suelo, no vaya a ser que se transfiera a algo), unos «clams» para el glúteo medio, y al final, en los últimos 5 minutos, después de 5 sesiones le hago levantar una pesa de 2 kilos del suelo. Muy bien chaval. Transferencia y especificidad a tope.

Y muchos me dirán: «pues yo así he quitado muchos dolores lumbares». Claro, y muchos profesores de pilates y yoga y de natación, y saliendo a pasear cada 2 días por el campo, y comiendo mejor, y sentándote 2 horas menos al día, y jugando más con tus nietos, y un poquito de ibuprofeno, y un acupuntor, y un buen masaje… de hecho, más del 60% de los dolores lumbares inespecíficos desaparecen en pocos días o pocas semanas sin ningún tipo de intervención. No siempre es por nuestro profundo conocimiento y savoir faire (apreciese el tono irónico).

La pregunta importante es: ¿podrías haberlo hecho mejor? ¿podrías haber introducido mayor especificidad y que desde el primer momento el sistema aprendiera a dar respuesta a estímulos parecidos a los que se tenía que enfrentar en su día a día? Probablemente, con una BUENA PROGRESIÓN, diseñando otro tipo de entornos controlados pero que simulasen a los que se iba a enfrentar ese organismo al coger a su hijo y que permitieran adaptaciones significativas de ese sistema a esa tarea, tu trabajo podría haber sido mucho más eficiente y significativo para tu cliente desde el primer día. Además es muy probable que el sistema focalice mejor su atención, cuando un movimiento se parece en gran medida a la función que él quiere mejorar, que aumente su motivación (y la respuesta dopamínica consecuente) y su adherencia al proceso, y como consecuencia, se vea potenciado exponencialmente su aprendizaje motor.

Tenemos a nuestro alcance nuevas herramientas mucho más potentes que optimizan y redefinen las que hemos usado hasta ahora, que producen un efecto positivo mayor y más prolongado sobre el organismo, que generan un aprendizaje significativo y un mayor grado de transferencia a nuestras acciones.

¿Significa eso que ese tipo de ejercicios (analíticos, con instrucción directa, con foco interno, inespecíficos, sin variabilidad motora, poco motivantes, …) tenemos que borrarlos de nuestros recursos como entrenadores?

No, que va… simplemente significan que en el 90% de los casos deberían pasar a ser la última de tus opciones. Y si no te queda más remedio (fases muy concretas de lesiones, por ejemplo), deberías plantearte tunear esos ya clásicos ejercicios con variables que optimicen el aprendizaje del movimiento (foco externo, variabilidad, feedback del resultado, autonomía, con componentes lúdicos y exploratorios…) y que estén más relacionadas con cómo aprende el organismo la función motora que quieres desarrollar y en qué entorno la va a realizar.

Hasta luego!

P.D1: El niño de los vídeos es Jordan McCabe, que forma parte del draft NBA de 2018.

P.D2: disculpad los tacos! Es que sino, me aburro escribiendo! 😉

2 Comments

  • LUIS GONZAGA
    Responder Web Designer

    ¡Está del caraj…!

  • 27317316D
    Responder Web Designer

    Jaja, muy bueno. En el segundo párrafo apostaba mi alma a que eras tu el autor!!
    Me ha recordado muchas cositas de las vistas en MTP&L.
    Salud.

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