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23/03/2018 0 Comments

Métodos de recuperación postesfuerzo: Inmersión en agua fría

[vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Métodos de recuperación postesfuerzo: Inmersión en agua fría» font_container=»tag:p|font_size:30|text_align:left|color:%231e1e1e» google_fonts=»font_family:Open%20Sans%3A300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C600%2C600italic%2C700%2C700italic%2C800%2C800italic|font_style:600%20bold%20italic%3A600%3Aitalic»][ultimate_spacer height=»30″ height_on_tabs=»15″ height_on_tabs_portrait=»15″ height_on_mob_landscape=»15″ height_on_mob=»15″][vc_column_text]

Cuando realizamos un esfuerzo físico aparecen microtraumas acompañados de procesos inflamatorios y que normalmente generan disconfort o incluso dolor. En muchas ocasiones , ya sea con el objetivo de atenuar los descensos de rendimiento en un siguiente entrenamiento o competición, o para favorecer procesos de rehabilitación de lesiones, recurrimos a métodos que nos ayuden a restablecer las condiciones basales y eliminar las molestias causadas por el daño generado.

Uno de los mas habituales es la aplicación de hielo, bien de forma localizada o bien en forma de baño con agua helada. Pero, ¿qué ocurre cuando utilizamos este método de recuperación? ¿aceleramos realmente el proceso de recuperación? ¿qué consecuencias tiene en las adaptaciones a largo plazo? 

En 2017, Cheng AJ y sus colaboradores publicaron unos resultados que mostraban cómo la recuperación de un estado de fatiga, tras un esfuerzo muscular severo, depende tanto de la aportación de glucosa como de la temperatura intramuscular. En concreto —utilizando experimentos humanos y de fibras musculares animales aisladas— mostraron que temperaturas intramusculares bajas (15-26ºC) merman la resíntesis de las reservas de glucógeno, lo que conlleva un mayor descenso de (Ca2+)i y de manera concomitante, un retraso en la recuperación de la fuerza submáxima y de la resistencia a la fatiga. Por el contrario, mostraron que temperaturas más altas (36-38ºC) aceleran este proceso (ver aquí).

A la vista de estos resultados parecería lógico no recomendar la aplicación de frío posejercicio, sin embargo hay que tener en cuenta varias cuestiones.

Por un lado, la diferencia en la velocidad de recuperación en las fibras musculares aisladas solo se observó cuando la estimulación muscular era a frecuencias bajas o moderadas (30-70Hz), pero no altas (120Hz), y en rendimiento humano en la tercera serie de un protocolo de 3×5 min “all out”. Esto indica que el frío parece no perjudicar la recuperación de la capacidad de realizar esfuerzos cortos a alta intensidad.

Otra cosa que hay que tener en cuenta de este estudio es que la exposición a las diferentes temperaturas utilizadas fue de 2 horas. Esto provocó un descenso de la temperatura intramuscular—a 1.5 cm de profundidad— de los participantes se redujera hasta los 15ºC. A su vez, las temperaturas que se alcanzaron en las fibras musculares aisladas estudiadas fueron también bastante bajas (16-26ºC). A este respecto, otro estudio, en el que utilizaron un protocolo moderado de recuperación con frío (10 min de inmersión en agua a 8ºC), mostró un descenso muy pequeño en la temperatura intramuscular (30ºC a 1cm, con mayores temperaturas a 2 y 3 cm) que no afectó a la velocidad de la resíntesis de glucógeno.

Teniendo en mente todo esto, si el objetivo es acelerar el proceso de recuperación de la fuerza submáxima o de la resistencia a la fatiga tras la realización de una serie de esfuerzos, parece razonable no recomendar la exposición prolongada a bajas temperaturas. Incluso sería recomendable aumentar la temperatura intramuscular (+5ºC) por encima de temperatura fisiológicas. Pero, ¿qué ocurre con protocolos de aplicación de frío de menor duración? ¿podrían ayudar a acelerar la recuperación entre esfuerzos?

Una de las principales justificaciones para la utilización de crioterapia y que podría explicar los beneficios de este tipo de método de recuperación, es la reducción del proceso inflamatorio acontecido tras la realización de contracciones musculares repetidas. Sin embargo, los efectos antiinflamatorios de la exposición al frío tras el ejercicio no están del todo claros.

Como muestra de ello, el pasado año, un grupo de investigadores, liderados por Jonathan Peake, no encontró diferencias entre los efectos provocados por un protocolo de recuperación con inmersión en agua fría (10 min a 10.3 ± 0.5ºC) y los de un protocolo de recuperación activa (10 min a 36.6 ± 13.8 W) sobre los niveles de diferentes marcadores de inflamación y respuesta de estrés celular provocados por un entrenamiento de fuerza bastante intenso (ver aquí).

Estos resultados difieren de los hallazgos de anteriores estudios con animales en los que, utilizando crioterapia, sí se había encontrado una reducción de procesos inflamatorios. Los autores aducen que las diferencias encontradas pueden deberse a diferentes factores como el método de crioterapia utilizado (estudios animales han indicado que la aplicación de hielo, que provoca un mayor descenso en la temperatura, parece ser mas efectiva para reducir la inflamación que la inmersión en agua fría), el tamaño de los animales utilizados frente a los humanos (esto puede provocar que en animales los cambios en la temperatura y en el flujo sanguíneo sean mayores) o el nivel de inflamación presente (los estudios con animales estudiaron los efectos de la crioterapia sobre inflamación provocada por un trauma, inflamación seguramente más severa y prolongada que la que se produce con el ejercicio). Además, es necesario tener en cuenta que el estudio de J. Peake y col. comparó la inmersión en agua fría con un protocolo de recuperación activa, no con un grupo control, como habían hecho los estudios con animales…No obstante, esta limitación ha quedado en parte solventada con los resultados de otros grupos de investigación, que han demostrado  que la inmersión en agua fría (15 min a 14ºC) no tiene un efecto mayor que el placebo o la recuperación pasiva sobre ciertos marcadores inflamatorios y de estrés oxidativo (de Freitas V y col. 2019, Leeder J y col. 2019). 

A pesar de que no se han encontrado cambios en marcadores inflamatorios, y que otros estudios han mostrado que el frío no es un método más eficaz que el placebo (Howatson G y col. 2005; Broatch J y col. 2014) o que control (Eston R y Peters D. 1999) para la reducción de la circunferencia del brazo o pierna, otros estudios han mostrado que el volumen de la pierna fue menor en grupos que utilizaron la recuperación con frío que en grupos de recuperación activa, pasiva, con prendas de compresión o con una luz LED inactiva (Montgomery P y col. 2008; Roberts L y col. 2014; de Freitas V y col. 2019).

En cuanto al daño muscular, se ha observado que no es una estrategia mas eficaz que “control” (recuperación pasiva) para la reducción de valores de Creatin Kinasa(CK) en plasma (Howatson G y col. 2005, Pointon M y col. 2011,Pointon M y col. 2012, Ingram J y col. 2009, Jakeman JR y col. 2009, Bayley DM y col. 2007, Wilson LJ y col. 2018, Stearns R y col. 2018, de Freitas V y col. 2019) o aspartato aminotransferasa(AST) (Pointon M. y col. 2012). Y aunque algunos estudios han mostrado que la recuperación con frío si que puede reducir las concentraciones plasmáticas de CK (Eston R y Peters D. 1999, Leeder J y col. 2019) de AST(Pointon M y col. 2011) o de mioglobina (Bailey DM y col. 2007), no se ha observado que esta estrategia de recuperación con frío acelere la recuperación de las propiedades contráctiles de la musculatura en comparación con control (Pointon M y col. 2011, Pointon M. y col. 2012).

Algunos estudios han encontrado idénticas molestias musculares ocasionadas por el ejercicio en grupos que recuperaron con hielo y en grupos control (Pointon M y col. 2011, Jakeman JR 2009, Brophy-Williams N y col. 2011, Argus C.K y col. 2017, Stenson M y col. 2017, Stearns R y col. 2018, Leeder J y col. 2019) o grupos con “tratamiento placebo” (Howatson G y col. 2005, de Freitas V y col. 2019), sin embargo, otros sí que encontraron una menor molestia muscular en reposo o durante la realización de movimientos tras la recuperación con frío (Bailey DM y col. 2007, Roberts L y col, 2014,Pointon M y col. 2012,  Rowsell G y col. 2014, Marquet LA y col. 2015, Machado AF y col. 2016, Tavares F y col. 2019). Además, se ha observado que puede aumentar el umbral de dolor frente a estímulos mecánicos (Pointon M y col. 2011), así como la percepción subjetiva de la recuperación (Parouty J y col. 2010, Brophy-Williams N y col. 2011, Rowsell G y col. 2014, Schimpchen J y col. 2017, Tavares F y col. 2019), la fatiga general (Rowsell G y col 2011), incluso el ánimo (Mujika I. 2018).

Estas mejoras en la percepción subjetiva, junto a los resultados de diferentes estudios que han encontrado que la aplicación de frío puede acelerar la recuperación de variables como la frecuencia cardíaca, la variabilidad de la frecuencia cardíaca o la temperatura corporal (Roberts L y col. 2015, Peiffer JJ y col. 2008) podrían hacer pensar que la aplicación de frío puede ser una buena estrategia para acelerar la recuperación entre esfuerzos, pero ¿realmente acelera la recuperación de la función?

En 2011, una revisión con metanálisis (Leeder J y col. 2011) concluía que inmersión en agua fría sí que podía tener efectos positivos sobre la recuperación del rendimiento, pero que solo se daban sobre el rendimiento en test que consideraban y tradicionalmente se denominan de “potencia muscular” (ej. salto) y no sobre el rendimiento en test que consideraban “fuerza muscular” (ej. contracción voluntaria máxima). A pesar de ello, estudios posteriores han mostrado que no siempre es el caso (Roberts L y col. 2015, Roberts L y col. 2014, Schimpchen J y col. 2017, White G 2014, Murray A y Cardinale M. 2015, Argus CK y col. 2017). Como muestra de ello, Roberts L y col 2015, mostraron que, en comparación con una recuperación activa, la inmersión en agua fría si que puede favorecer el mantenimiento de la capacidad de aplicar fuerza (torque isométrico pico) durante aproximadamente 1h tras la realización de un protocolo de 10 series de 20 extensiones isocinéticas máximas de rodilla a 90º/s.

Por su parte, Pointon M y col. 2012 mostraron unos resultados muy llamativos. Tras la realización de un protocolo de series intermitentes de alta intensidad, en comparación con una recuperación pasiva, la inmersión en agua fría favoreció la aplicación máxima de fuerza (torque isométrico pico) y la actividad electromiográfica al finalizar los 20 minutos de recuperación. Por el contrario, en las mediciones realizadas a las 24h, la capacidad de aplicar fuerza y la actividad electromiográfica se habían recuperado mejor en el grupo control.

Estos resultados podrían indicar que los efectos producidos por el frío podrían ser dependientes al momento en el que se realicen las mediciones. Sin embargo, algunos estudios han mostrado que la temperatura a la que se recupere el músculo no influye sobre la recuperación de la aplicación de fuerza o potencia máxima, independientemente del momento en el que se realicen los test.

De esta manera, se ha observado que la inmersión en agua fría (Eston R y Peters D. 1999, Jakeman JR y col. 2009, Roberts L y col. 2014, Argus C.K y col. 2017, King M y Duffield R 2009, Rupp K y col. 2012, Broatch J y col. 2014, Leeder J y col. 2019), la aplicación de hielo (Pointon M. y col. 2011), el masaje con hielo (Howatson G y col. 2005) o la alternancia de inmersión en agua fría y caliente (Argus C.K y col. 2017) son métodos que recuperación que, en comparación a una recuperación activa, recuperación pasiva o grupo con “tratamiento placebo”, no aceleran la recuperación del rendimiento en pruebas explosivas/máximas como el salto vertical o la contracción voluntaria máxima que se realizaron en diferentes momentos tras el periodo de recuperación (0-96h).

En 2014, un estudio, realizado por Gillian E. White G. y colaboradores, mostró que la utilización de un protocolo de recuperación con inmersión en agua fría (10 min a 10ºC) podría facilitar la recuperación del rendimiento en test de salto en los que existe un ciclo estiramiento-acortamiento (ej. drop jump) frente a test de salto en los que solo se dan contracciones concéntricas (ej. jump squat), otros estudios, con la utilización de una muestra y un protocolo muy similar, no han corroborado estos hallazgos (Roberts L y col. 2014). Recientemente, de Freitas V y col. (2019) mostraron que la inmersión en agua fría puede tener un efecto beneficioso en cuanto al mantenimiento del rendimiento en un salto CMJ tras una sesión de entrenamiento en jugadores de voleibol. Sin embargo, este tratamiento no fue superior al placebo en la recuperación del rendimiento motor (CMJ, SJ y test de agilidad) a lo largo de una semana de entrenamiento.

Otros estudios no solo no encontraron beneficios, sino que sus resultados muestran que la aplicación de frío tras la realización de ejercicio podría incluso mermar la recuperación y reducir el rendimiento en esfuerzos en los que hay que aplicar fuerza en un corto periodo de tiempo (Pointon M y col. 2012, Howatson G y col. 2005, Parouty J y col 2010, Crowe MJ y col. 2007, Schniepp J y col. 2002). Es necesario resaltar que estas reducciones en el rendimiento provocadas por la aplicación de frío no solo se dieron, como se mostró con anterioridad, cuando el tiempo transcurrido entre la aplicación de frío y la medición de un test explosivo era de varias horas (24h o más) (Pointon M y col. 2012, Howatson G y col. 2005).  Por ejemplo, Parouty J y col. (2010) mostraron que cuando se realizaron 2 test de 100m de nado estilo libre separados por 30 minutos, el rendimiento en el segundo test era significativamente peor cuando dentro del periodo de recuperación se incluían 5 minutos de inmersión en agua fría, a pesar de incluir 10 minutos de recalentamiento y provocar un aumento en la percepción subjetiva de recuperación.

De acuerdo a los resultados en los estudios que se han mostrado, si el objetivo es la aceleración de la recuperación de la capacidad de aplicar fuerza de manera explosiva (ej. contracción voluntaria máxima, CMJ, SJ, sprint…) la aplicación de frío no parece una estrategia muy recomendable. No parece aportar beneficio extra y podría incluso retrasar el periodo de recuperación necesario para recuperar niveles de rendimiento basales. Sin embargo, no podemos obviar que, como se mostró al principio, algunos estudios si que han encontrado que acelera la recuperación de rendimiento en diferentes test (tanto test considerados de “potencia” como de “fuerza”, tanto test con ciclo estiramiento-acortamiento, como isométricos…), tanto en las primeras horas tras la aplicación de frío (Roberts L y col. 2015, Pointon M y col. 2011) como varias horas/días después (Ingram J y col. 2009, Vaile J. y col. 2007, Bailey Dm y col. 2007, Montgomery P y col. 2008, Marquet LA y col. 2015, Tavares F y col. 2019, Leeder J y col. 2019).

Recientemente, se han publicado (Schimpchen J y col. 2017) unos resultados que pueden dar cierta respuesta al porqué de resultados tan dispares. En esta investigación se estudiaron los efectos de la inmersión en agua fría sobre la recuperación objetiva y subjetiva de atletas olímpicos de halterofilia durante una fase intensa de entrenamiento (5 sesiones concentradas en 3 días). Realizaron un test específico de rendimiento (snatch pull con 85 y 90% del peso objetivo en los campeonatos del mundo que tendrían lugar 3 meses después del estudio) a la misma hora el primer y último día de cada fase. Se observó las respuestas a la aplicación de frío son muy individuales. Por ejemplo, un atleta mejoró el rendimiento en los dos test de rendimiento realizados tras la fase en la que utilizó la inmersión en agua fría como método de recuperación pero redujo su rendimiento en ambos test durante la condición control, en la que recuperaban de forma pasiva. En este caso particular, en la fase en la que recuperó con frío, los cuestionarios revelaron una mejora en la percepción de recuperación general y una reducción en el estrés percibido en comparación con la condición control. Por otro lado, dos atletas rindieron bastante peor durante la fase con inmersión en agua fría y mejor o igual durante la fase control. En esta ocasión, los cuestionarios no mostraron diferencias o mostraron diferencias muy pequeñas en la percepción subjetiva de la recuperación y mostraron un aumento en la percepción de negatividad con la intervención.

Además de las respuestas individuales, que pueden deberse a diferentes factores ( ej. creencias/expectativas, masa muscular, masa grasa…), las diferencias en los resultados de los estudios publicados con respecto a esta temática pueden deberse a diversos aspectos metodológicos (ej. ejercicio previo, tiempo de aplicación de frío, el tipo de estrategia utilizada, profundidad de la inmersión, la temperatura del agua… se trataran mas adelante en este artículo) que deriven en respuestas fisiológicas diferentes (ej. la temperatura alcanzada en músculo) y por tanto, en respuestas funcionales diferentes.

Llegados a este punto, parece razonable que no se den recomendaciones generales en cuanto al uso de frío como método de recuperación de la capacidad para realizar esfuerzos de alta intensidad en un corto período de tiempo. Por el contrario, es necesario estudiar las respuestas individuales de cada persona, así como utilizar protocolos de frío adecuados.

Roberts L y col. (2014) observaron que los descensos de rendimiento en pruebas explosivas/máximas (CMJ, SJ, pico de fuerza y RFD30 en squat isométrico) tras el entrenamiento y a las 2 y 4h realizado fueron idénticos con protocolos de recuperación con frío o activa. Además, no encontraron diferencias en la función muscular submáxima (medida, a las 6h, como la carga media y total utilizada en un protocolo de 6×10 squats al 80% RM) en las 3 primeras series realizadas. Por el contrario, la carga media y total en las 3 últimas series fue mayor en el grupo de recuperación con agua fría. Estos resultados podrían indicar que la aplicación de frío es una estrategia mas efectiva sobre el rendimiento en esfuerzos de mayor duración.

En un reciente estudio (Kodejška J y col. 2018) se han corroborado en cierta manera estos hallazgos, ya que mostró que, en comparación con una recuperación pasiva, la inmersión en agua fría permitió que escaladoras/es de nivel medio-avanzado mejoraran la capacidad de aplicar fuerza en series de contracciones isométricas submáximas (60% MVC). En esta línea, otros estudios han mostrado que la aplicación de frío puede ser recomendable cuando el objetivo es mejorar el rendimiento físico en torneos de fútbol con varios partidos(Rowsell G y col. 2011) en test como el Yo-Yo nivel 1(Brophy-williams N. y col., 2011), en diferentes protocolos de esfuerzos con intervalos de alta intensidad (Vaile J y col. 2008; Rowsell G y col. 2014), o en pruebas de media distancia realizadas en ambientes calurosos (Peiffer JJ y col. 2008; Vaile J y col. 2010)

De nuevo, es necesario tener en cuenta que no todos los estudios han mostrado esta superioridad del frío frente a grupo control (Stenson M y col. 2017, Rowsell G y col. 2014, Stearns R y col. 2018) y de nuevo, como ocurría con la recuperación de rendimiento en pruebas máximas/explosivas, las respuestas sobre el rendimiento en pruebas de mayor duración son muy individuales. En 2009, Bosak y col., encontraron que tanto en el grupo que se expuso a frío como el control, fueron 3 personas las que mejoraron rendimiento en 5 km, 2 las que mantuvieron el mismo ritmo y 7 las que corrieron más lentas. Además, observaron que los corredores que respondieron de manera positiva al hielo indicaron que sus piernas “se encontraban mejor”.

Conclusiones: 

  • Los estudios encontrados muestran resultados muy dispares. Algunos concluyen que la aplicación de hielo es un método eficaz para acelerar la recuperación de diversas funciones. Otros no encuentran diferencias cuando se comparan los efectos que produce una recuperación pasiva, activa o un tratamiento placebo. Otros incluso que puede retrasar la recuperación y reducir el rendimiento en pruebas posteriores, con y sin calentamiento previo.
  • Parece que las respuestas son diferentes según el protocolo utilizado, el tipo de ejercicio y la persona que reciba el tratamiento. Debido a que puede producir efecto contrario al que buscamos, no debería recomendarse de forma general. Es necesario conocer las respuestas individuales sobre la recuperación de rendimiento en una prueba concreta. Para esto no queda otra que probar…
  • En personas que respondan adecuadamente al frío, puede ser una estrategia de recuperación interesante en periodos de entrenamiento intenso o para mejorar el rendimiento en diferentes competiciones (por ej. escalada, torneos deportes equipo o ciclismo).
  • Debido a que puede reducir fatiga asociada a hipertermia y reducir la temperatura antes del inicio del esfuerzo (lo que daría margen a poder trabajar durante periodos más largos al encontrarnos mas lejos de la temperatura límite), puede ser una estrategia muy interesante para mejorar el rendimiento en competiciones realizadas en ambientes calurosos.
  • Sabiendo que la capacidad de contracción muscular es dependiente a la temperatura muscular, si el objetivo es acelerar la recuperación de la capacidad de realizar acciones explosivas y el tiempo de recuperación disponible es pequeño, debe evitarse la recuperación con hielo.
  • En el caso de considerarlo necesario, existen diferentes métodos de recuperación con frío; aplicación de paquetes de hielo, masajes con hielo o inmersión con agua fría, pero independientemente del método seleccionado, deben evitarse exposiciones prolongadas que reduzcan demasiado la temperatura intramuscular.
  • En el caso de utilizarse la inmersión en agua fría, el protocolo que parece mas beneficioso es aquel que dura entre 10-20 minutos con temperatura del agua entre 10-15ºC (Machado AF y col. 2016, Stephens J y col. 2016). Aunque habría que modificar el protocolo en función del objetivo (ej. descenso temperatura para esfuerzo posterior vs mejora recuperación al día siguiente) y las características individuales (ej. masa grasa, masa muscular, género, edad… para más información ver Stephens J y col. 2016).
  • La utilización este método de recuperación produce una supresión de la señales anabólicas y de la actividad de las células satélite postejercicio, y a largo plazo, una disminución en las ganancias en fuerza e hipertrofia (Fröhlich M y col. 2014; Roberts L y col. 2015). En el caso de adaptaciones al entrenamiento de “resistencia”, si bien parece que no es perjudicial, un reciente estudio (Broatch JR y col. 2017) cuestiona la utilización de frío como estrategia efectiva para promover la biogénesis mitocondrial inducida por ejercicio, el contenido y función mitocondrial, y las mejoras en el rendimiento en pruebas de resistencia. Por tanto, aunque puntualmente pueda ser interesante, debe evitarse la utilización sistemática del frío como método de recuperación postentrenamiento.

A continuación adjunto la bibliografía consultada con breve descripción en formato tabla (solo están incluidos los resultados sobre rendimiento)

 

Tabla 1. Comparación frío y recuperación activa.

 

Estudio

Participantes

Ejercicio

Recuperación

Momento medición función

Resultados (CWI vs control/placebo/activa)

Roberts L y col. 2014

n=10

Hombres jóvenes activos

Front y back squat: 6×8-12RM

Lunges: 3×12 (40% BW)

3×12 drop jumps (50cm).

Rest: 90s entre series y 120s entre ejercicios

– CWI: hasta clavícula, Tª= 10ºC. 10 min

-Activa: intensidad baja (media 45 ????±7 W) 10 min

Postejercicio, 2 y 4h

Sin dif. CMJ, SJ, SJ (30% RM), Squat isométrico (pico fuerza y RFD30)

Sin diferencias en la función muscular submáxima (medida, a las 6h, como la carga media y total utilizada en un protocolo de 6×10 squats al 80% RM) en las 3 primeras series realizadas. En las 3 últimas series fue mayor en CWI

Vaile J y col. 2010

n=10

ciclistas entrenados VO2peak 66.7 (6.1) ml/kg/min

35 min

10 calentamiento

15 min a 75% PPO

Test:15 máximo trabajo posible

En ambiente caluroso: 32.8°C (1.1°C); humedad relativa 43.6% (1.8%)

  • CWI: hasta cuello.. Tª=15ºC.15min
  • Activa: 15 min 40% PPO

1h

Peor rendimiento en test de 15 min (máximo trabajo posible) en ACT (-1.8%; 1.1%) que en CWI (+0.10%;0.7%). En ambiente caluroso: 32.8°C (1.1°C); humedad relativa 43.6% (1.8%)

 

Tabla 2. Comparación frío y recuperación placebo

Estudio

Participantes

Ejercicio

Recuperación

Momento medición función

Resultados (CWI vs control/placebo/activa)

Howatson G y col.  2005

n=12

Hombres jóvenes activos

3×10 contracciones excéntricas unilaterales (flexores antebrazo) a 30º/s

Rest: 3 min

Protocolos:

  • Masaje hielo: 15 minutos
  • Placebo (“ultrasonido falso” 5 min)

Postejericio, 24, 48, 72 y 96 h

MVC isométrica (no dif. pero a las 96h frío -15.69% y placebo -4.97% vs pre)

Torque isocinético máximo a 60º/s (no dif., pero a 96h frío -11.51% y placebo -2.62% vs pre)

Torque isocinético máximo a 210º/s (no dif., pero a 24h frío peor recuperación que placebo: reducción 14,39% vs 8,11%. A 96h frío -3.09% y placebo +4.38% vs pre)

Broatch J y col. 2014

n=23 hombres activos

4x30s “all out” en cicloergómetro con carga 7.5% masa corporal, Rest=4min

CWI: hasta ombligo. Tª=10ºC. 15 min

TWI: mismo protocolo pero agua a 35ºC

TWP: igual pero TWI pero con placebo (producto “beneficioso” en agua)

Postrecuperación, 1h, 24h y 48h

MVCpico fue un 9%(Post) 10.6%(1h) y 12.6%(48h) menor en TWI que en TWP.

CWI sin dif en MVCpico en comparación con TWI y TWP

MCVmedia fue un 11% (post), 10.2% (1h), 23.3%(24h) y 13.2% (48h) menor en TWi que en TWP

MCVmedia fue un 6.8% (post) y 9.7% (48h) menor en TWi que en TWP

No dif en MCVmedia entre CWI y TWP

RTD (fuerza/tiempo) menor en TWI en todas mediciones. Un 8.1% menor en TWi que TWP. A las 48h 10.3% menor en TWi que CWI. No dif entre CWI y TWP

Wilson LJ y col. 2018

n= 31 hombres corredores de fondo (maratón <4.5h)

Maratón a ritmo de competición

  • CWI: hasta cresta iliaca. Tª=8ºC. 10 min
  • WBC: Crioterapia cuerpo completo. 3 min habitaciónn a -85ºC+15 recalentamiento+4 min en frío de nuevo
  • Placebo: 8 días tomando 2x30mL bebida sabor a fruta.

24 y 48h

Sin dif entre placebo y CWI en torque pico, contracción isométrica máxima y RSI (altura DJ y tiempo contacto suelo en salto)

WBC perjudicial para torque pico , contracción isométrica máxima y RSI

 

 

Tabla 3. Comparación frío y recuperación pasiva (grupo control)

 

Estudio

Participantes

Ejercicio

Recuperación

Momento medición función

Resultados (CWI vs control/placebo/activa)

Eston R y Peters D. 1999

n=15

mujeres estudiantes

8×5 contracciones isocinéticas máximas flexores codo(con/exc) a 0.58 rad/s

  • CWI: Brazo entero (bíceps). Tª= 15ºC. 15 min
  • Pasiva

24, 28 y 72h

Sin dif. MVC isométrica

Jakeman JR y col. 2009

n=18 mujeres atletas

10×10 CMJs

  • CWI: hasta cresta ilíaca, Tª= 10ºC. 10 min
  • Pasiva

1, 24, 48, 72 y 96 h

Sin dif. MVC concéntrica (45º/s)

Pointon M. y col. 2011

n=10

jugadores de rugby competición

6×25 Contracciones con/exc (60/120º/s) unlaterales de exteriores rodilla. Rest: 1 min

  • Bloques hielo: en cuádriceps, rodilla y gemelos. Tª 0.5ºC. 20 min
  • Pasiva

Postejercicio, postrecuperación, 2, 24 y 48h

Sin dif. MVC isométrica

Pointon M. y col. 2012

n=10

jugadores de rugby competición

2x30min(1x15m max. sprint cada min. Cada 6 sprint, 8 saltos hor. máx)

  • CWI: hasta cresta ilíaca. Tª=9ºC. 2x9min
  • Pasiva

Postejercicio, postrecuperación, 2 y 24h.

Sin dif. MVC isométrica post y 2h

Mayor MVC isométrica postejercicio

Menor MVC isométrica a las 24h

Schniepp  J. y col. 2002

n=10

ciclistas muy entrenados

Máx sprint (30s)

-CWI: hasta cresta ilíaca

Tª=12ºC.15 min

-Pasiva

Postrecuperación

Mayor descenso potencia máxima (-13.7% vs -4.7%)y potencia media (-9.5% vs -2.3%)en máx sprint (30s)

Parouty J y col. 2010

n=10 nadadores nivel nacional

100m nado estilo libre

-CWI: hasta los hombros. Tª14-15ºC- 5 min

-Pasiva

30 min

(con recalentamientode 10 min)

Aumento en tiempo en 100 m nado estilo libre (+1.8% )

Crowe MJ y col. 2007

n=17 hombres y mujeres activ@s

30s “all out”

Rec activa +

-CWI: hasta ombligo. Tª=13-14ºC. 15 min

-Pasiva

1h postejercicio

Menor pico de potencia y trabajo total vs control

Sin dif. en RPE, tiempo a pico potencia, FCpico

White G y col. 2014

n=8 Hombres activos

12x120m. Rest 3 min

CWI10x10:. Tª =10º.10 min.

CWI30x10: Tª=10º. 30min

CWI10x20: Tª=20ºC.10 min

CWI:30×20:Tª20ºC.10 min

(Hasta cresta ilíaca. Resto tiempo pasivo)

Pasiva:45min sentados

Postejercicio, 1, 2, 24 y 48h

Squat jump

CWI no mas efectivo que pasiva en ninguna medición.

1h: Pas: −4.71 ± 1.58 cm, CWI10x10: −5.7 ± 3.9 cm (posible efecto negativo), CWI30x10: −7.4 ± 1.7 cm (posible efecto negativo), CWI10x20: −6.2 ± 4.8 cm, CWI30x20: −7.4 ± 2.9 cm.

2h: Pas: −6.2 ± 1.95 cm,CWI10x10: −8.9 ± 3.3 cm (posible efecto negativo), CWI30x10: −10.7 ± 2.8 cm (muy posible efecto negativo), CWI10x20: −5.2 ± 3.2 cm, CWI30x20: −4.7 ± 3.4 cm.

24 y 48h: no efectos claros

Drop jump

1h: descenso altura en todo protocolo, sin efectos claros

2h: Pas: −7.38 ± 3.43 cm, CWI10x10: −2.5 ± 5.2 cm (posible efecto positivo), CWI30x10: −5.9 ± 3.0 cm, CWI10x20: −4.6 ± 3.4 cm, CWI30x20: −7.5 ± 7.5 cm.

24h: Pas: −3.77 ± 1.45 cm, CWI10x10: +2.3 ± 5.9  (muy posible efecto positivo), CWI30x10: −0.6 ± 2.8 cm(muy posible efecto positivo), CWI10x20: −1.8 ± 2.8 cm (posible efecto positivo), CWI30x20: −3.6 ± 7.6  cm (posible efecto positivo).

48h: Pas: −4.39 ± 2.26 cm. CWI10x10: +2.0 ± 6.4  (muy posible efecto positivo), CWI30x10: −2.2 ± 3.9 cm, CWI10x20: −2.3 ± 1.4 cm , CWI30x20:−2.1 ± 4.8 c

Bailey DM y col. 2007

n=20

Hombres activos

90 min de ejercicio a diferentes intensidades (media 70% VO2max)

-CWI: hasta cresta ilíaca. Tª= 10ºC. 10 min

– Pasiva

24, 48 y 168h

Menor descenso MVC isométrica extensión rodilla a las 24 y 48h

Sin dif. en recuperación altura salto vertical (SJ)

Brophy-Williams N y col. 2011

n=8

Hombres jóvenes. Jugadores de fútbol australiano y hockey. Amateurs de alto nivel

Sesión con intervalos a alta intensidad

-CWI (0): al finalizar ejercicio. Hasta esternón. Tª15ºC. 15 min

  • CWI(3): a las 3h postejercicio. Mismo protocolo que CWI(0)
  • Pasiva

24h

CWI(0) mejor rendimiento que control en “Yoyo Intermittent Recovery Test (level 1)”.  +5.5 estadíos (mayor ES y 98% de “muy probable” beneficio)

CWI(3)> CON (rozando dif significativas y 92% de “posible” beneficio

No dif rendimiento entre CWI(0) y CWI(3) auqnue CWI(0) tuvo 79% mas efecto beneficioso.

Peiffer JJ y col. 2008

n=10

ciclistas muy entrenados Vo2max: 60.5 (4.5 ml kg21 min21)

Test 4 km en ambiente caluroso Tª: 35ºC y 40%  humedad

-CWI: hasta esternón

Tª=14ºC.5 min

-Pasiva

15 min

Menor descenso rendimiento en 4km (tras 25min calentamiento)  en CWI (+6.0 (5.4 s)) que en control (+24 (12 s))

Menor descenso en potencia 4km  en CWI (23.0 (3.0)%) que en control (-20 (6.0)%)

Stenson M y col. 2017

n=9

hombres entrenados VO2pico: 67.16 ± 6.49 ml-1·kg-1·min-1

8x1200m a 75% Vo2pico

Rest: igual tiempo que de trabajo

-CWI: hasta ombligo. Tª=12ºC.12 min

-Pasiva

24h

No dif en rendimiento 5000m

Rupp K y col. 2012

n=22 jugadores de fútbol división 1 universitaria

“Yoyo Intermittent Recovery Test (level 1)”

-CWI: hasta ombligo. Tª=12ºC.15 min

-Pasiva.

Tras ejercicio y a las 24h

48h

No diferencia en rendimiento en “Yoyo Intermittent Recovery Test (level 1)” a las 48h

No dif. en CMJ postejercicio, a las 24 y 48h.

Kodejška J y col. 2018

n=32

escaladores/as nivel medio-avanzado (11-23 en escala IRCRA

3 series intermitentes (recuperación entre series) de aplicación fuerza sobre pedaño de 23mm a 60%MVC

-CWI(15):Hasta codo 3x6min (4min dentro y 2min fuera del agua). Tª 15ºC

-CWI(8). Mismo protocolo pero Tª 8ºC

-Pasiva

Tras 20 min y 40 min de 1ª serie

Tiempo fuerza integral (tiempo total contracción por fuerza contracción) se redujo en PAS en 2ª y 3ª serie un 10 y 22% respectivamente.  En CWI (15) y CWI (8) el cambio en 2ª serie fue de +32% y 38% y en 3ª serie de +27% y -4%

Schimpchen J y col. 2017

n=7

7 miembros del equipo olímpico de halterofilia alemán

5 sesiones de entrenamiento intensas en 3 días. Realizaron entre 18-25 series por sesión, trabajando normalmente en rangos de 3-5 repeticiones sin llegar al fallo.

-CWI: hasta el cuello. Tª= 12-15ºC. 10 min

-Pasiva

Primer y último día de periodo de entrenamiento

Sin dif grupales en snatch pull con 85 y 90% (del peso objetivo en los campeonatos del mundo que tendrían lugar 3 meses después del estudio). Diferentes respuestas individuales

Bosak A y col.  2009

n=12 corredores (hombres y mujeres) bien entrenados 45 ml/kg/min (mujeres) or 55 ml/kg/min (hombres)

5000 m

  • CWI: 12 min a 15ºC
  • Pasiva

24h

3 personas respondieron de manera positiva a hielo (20.3 ± 6.7 s mas rapido), 7 de manera negativa (24.0 ± 13.9s mas lento) y 2 se consideraron no respondores (2.5 ± 0.7s de cambio medio).

3 personas respondieron de manera positiva a control (13.3 ± 6.78s mas rapido), 7 de manera negativa (20.6 ± 9s mas lento) y 2 se consideraron no respondores (6.5 ± 0.7s de cambio medio).

No coindieron las personas que respondieron de manera negativa, positiva o no respondieron a cada estrategia de recuperación.

 

 

Tabla 4. Comparación frío y otro tipo recuperación

Estudio

Participantes

Ejercicio

Recuperación

Momento medición función

Resultados (CWI vs control/placebo/activa)

Ingram J y col 2009.

n=11 atletas deportes equipo

4x 20min carrera intermitente. Rest 5 min

Tras ejercicio y a las 24h

-CWI:  2 min frío (10ºC)/calor(40ºC)x3 (30s transición)

-COLD: hasta ombligo. Tª=10ºC.2x5min

-Pasiva

48h postejericio

COLD menor descenso rendimiento en sprint 20m vs PAS (−0.00 ± 0.10s vs 0.08 ± 0.10s)

Sin dif. en MVC isométrica (cuádriceps, isquios y flexores cadera) (aunque en flex y ext rodilla en CWI no fue dif en COLD. Si en CWI y PAS

Vaile J y col. 2007

n=38 hombrs entrenados

5×10 leg press eccentric bilateral (120% RM concéntrico)+ 2×10 (100%RM). Tempo: 3-5s. Rest:3 min

Recuperación postejercicio, 24,48 y 72h.

-CWI: hasta hombros. Tª=15ºC.14min.

-HWI: hasta hombros. Tª=38ºC.14 min

-CWT: 7x1min agua caliente(38ºC)-1min frío (15ºC). Total 14 min

-Pasiva

Postejercicio,  postrecuperación,24,28 y 72h postejercicio.

Squat isométrico (pico fuerza)

Sin dif en pre o postejercicio

Menor descenso en HWI vs PAS  a 24,48 y 72h(-12.8, -10.1, -3.2% vs -17.0, -16.0, -9.8% )

Menor descenso en CWT vs PAS a 24,48 y 72h (-10.3, -7.4, -2.8% vs -17.3, -14.0, -11.5)

Menor descenso en CWI vs PAS a 48 y 72h (-7.3, -4.3% vs -15.7, -11.7% )

Squat jump (30% F iso)(pico potencia)

Sin dif entre HWI y PAS.

Menor descenso en CWI a 48 y 72h vs PAS (sin dif postrecuperación y 24h)

Menor descenso en CWT a 24,48 y 72h (sin dif postrecuperación)

Montgomery P y col. 2008

n=29

jugadores de baloncesto nivel estatal

Partidos de basket de 48 min. 3 en 3 días consecutivos

-CHO+estiramiento: snack (1g/kg CHO), gatorade (600mL) y 2×10 ejercicios estiramiento de 15s

  • CWI: Hasta esternón. Tª=11ºC. 5×1 min con 2 min rest fuera de agua
  • Compresión: prendas de compresión de 18mmHg tras partido y por la noche (total 18h)
  • Pasiva

Realizados cada día de partido

Cada día de partido

CWI y compresión mejor recuperación en line-drill test y salto vertical

Aceleración 20 m mantenida mejor en CWI (descenso de solo 0.002s). PAS redujo rendimiento en 0.04s y compresión 0.11s

CWI mejor en recuperación test “sit and reach” que PAS, compresión

King M Duffield R 2009

n=10 jugadoras de netball

4x15min circuito con sprint intermitentes.3 min entre cuartos y 5 min descaso mitad

-CWI: hasta cresta ilíaca. Tª=9ºC.5 minx2

-CtWT: 1min inmersión frío +2min ducha caliente(39ºC)x4

-Activa: ejercicio baja intensidad (40%vVO2max)

-Pasiva

Pre y post sesión 2 ( a las 24h)

Sin dif. sprint 10 m y  20 m (aunque ctWT mayor tamaño efecto vs PAS) ni CMJ (aunque CWI mayor tamaño efecto vs PAS en presesión 2)

Marquet LA y col. 2015

n= 11 deportistas (hombres y mujeres) BMX profesionales élite

Día 1: 20 min calentamiento

+

3x7s max sprint (5 min rest)+ entrenamiento fuerza

Día 2: entrenamiento fuerza+ protocolos recuperación

Día 3: Test + entrenamiento fuerza+ test

-CWI: Inmersión piernas. Tª=10ºC. 2×5 min (2.5min rest)

-Activa: 2x5min a 70% PAM (5min rest entre  series)

-Pasiva

-NUTR: Bebida de 500Ml (6g CHO+90mg sodio+29mg potasio por 100mL) en dos tomas de 250mL en 1h

24h, pre y post entrenamiento fuerza

No dif en potencia máxima (3x7s) entre protocolos a las 24h (preentrenamiento)

Pmáx tras entrenamiento mayor en CWI y NUTR que en PAS y ACT

Rowsell G y col. 2014

n=7

Hombres triatletas bien entrenados

VO2peak: 73.4 ± 10.2 ml/kg/min

7×5 min a 105% de vel. umbral anaerobico

Rest: 90s activos

  • CWI: hasta cresta ilíaca. Tª= 10ºC. 6x1min on 1 min fuera de agua
  • NWI: baño a Tª de 24ºC

9h

Sin dif en potencia media ni consumo oxígeno en 5 min máximos en bici

En 6x5min CWI mayores valores de potencia media y La y menor RPE

Rowsell G y col 2011

n=13 jugadores de fútbol junior élite

Torneo de 4 partidos de 90 min

-CWI: hasta esternón. Tª=10ºC. 5x1min con 1 rest fuera de agua

-NWI: mismo protocolo pero agua a 34ºC

Rendimiento físico durante 4 partidos

CWI redujo descenso la distancia total recorrida corriendo desde el partido 1 al 3 y al 4.

CWI mas tiempo en zona de FC moderada (80-90%) y menos en la zona de FC baja (>80%) en los partidos 3 y 4 en comparación con NWI

No dif en carrera a alta intensidad

Vaile J y col. 2008

n=12 ciclistas entrenados

VO2max 68.8 ± 3.6 ml kg–1

Calentamiento

9 series de 4-12 esfuerzos de  5-15s con ratio trabajo:descanso entre 1:1, 1:3; 1:6

Cada 3 series rec activa (4-5min)+2min o 5 min máx+ rec activa (4-5min)= test rendimiento 9 min

Protocolo realizado 5 días consecutivos

-CWI: hasta cuello. Tª: 15ºC. 14min

-HWI: agua a 38ºC.

-CWT: 1 min frío- 1 min agua caliente x 7

– Pasiva

Rendimiento en protocolo realizado 5 días consecutivos

CWI y CWT mejoran recuperación. Potencia media mayor que PAS. Descenso potencia media en ejercicio de alta intensidad de 1.7 – 4.9 %  en PAS y 0.6 – 3.7 % en HWI, mientras que grupo CWT mejoró 0.5 – 2.2 % y CWI 0.1 – 1.4%

Potencia media en test 9 min se redujo en un 3.8% durante los 5 días. CWT y CWI mejor mantenimiento de rendimiento en comparación con PAS. Descenso de 2.6–3.8% tras PAS, en CWI y CWT mejora rendimiento (CWI: 0.1 – 1.0 %) y CWT (0.0 – 1.7 %);En HWI mejoras de 1,5% a descenso de 3.4%

 

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