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21/06/2011 0 Comments

La Coordinación como objetivo del entrenamiento (II)

¿Seguimos hablando un poco de esta cualidad?

Como iremos viendo a medida que avance este blog, una de las características esenciales para poder hacer nuestro entrenamiento funcional será el conocimiento y las técnicas adecuadas para hacer que nuestra estructura corporal nos permita desarrollarnos al máximo.  Por decirlo de otra manera, tendremos que conocer como modificar y restablecer las posibles disfunciones creadas por los gestos habituales que realizamos a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, si una persona pasa muchas horas sentada es posible (y muy probable) que tenga una debilidad importante en la musculatura estabilizadora del tronco ya que esta, al estar sentados en una posición estable no necesita mantener un tono elevado durante muchas horas…y un músculo tónico no está preparado para periodos de inactividad largos…pudiendo “olvidar” las funciones que su estructura le permite desarrollar.

Por otro lado, señalar que uno de los problemas principales de nuestra sociedad (a nivel físico…porque a nivel social tenemos otros y bien gordos..) es la aparición de una lesión cada vez más habitual: el dolor de espalda.

Una vez revisada mucha bibliografía de este tema parece ser, según los últimos estudios, que la problemática (y su solución) viene dada por precisamente por la disfunción de muchas de las estructuras tónicas y estabilizadoras de nuestro cuerpo debido en gran parte a que los movimientos habituales (o la ausencia de estos) y la forma en que los realizamos conllevan inevitablemente una pérdida de la función. Y esta pérdida de la función se expresa de manera concreta en la pérdida de la coordinación intermuscular de las estructuras que afectan a la movilidad del complejo pelvis-columna…

Lo explico de manera más simple. Por ejemplo, en un gesto simple como levantarnos de una silla, muchos músculos tónicos y fásicos actúan de manera coordinada para levantar nuestro cuerpo y a la vez proteger las estructuras de pelvis y columna para reducir su movilidad y servir de anclaje para la musculatura fásica que genera el movimiento. Si esto no ocurre de esta manera (mala coordinación intermuscular) habrá ciertos músculos que para que la acción se pueda desarrollar de manera “normal” tendrán que realizar acciones que no entraban dentro de sus funciones y las suyas propias se verán afectadas por esta duplicidad funcional.

Por resumirlo, parece que el problema principal radica en que cuando perdemos esta coordinación intermuscular, músculos fásicos pasan a hacer funciones tónicas y músculos tónicos pasan a ser tratados como fásicos. Y esto inevitablemente trae unas consecuencias que generalmente se manifiestan en dolores de espalda, contracturas, movilidad reducida, sobrecargas, etc.

¿Y cómo trataremos de solucionarlo?

Esto no se puede explicar en un par de párrafos, además de que cada persona requiere una estrategia diferente a la hora de solucionar sus posibles disfunciones. Sin embargo, y para seguir dando un poco la tabarra con la coordinación (ya veréis lo pesado que puedo llegar a ser…) se tratará en general de potenciar el desarrollo de la coordinación intermuscular de las estructuras que afectan a pelvis y cadera a través de desarrollar las funciones concretas de cada músculo (músculos tónicos – funciones tónicas) y preservar su estructura (adecuada flexibilidad, elasticidad y fuerza). Una vez conseguido que estructura y función sean las correctas, trataremos de poner en coordinación a todas para generar un movimiento protegido y eficaz. Poco a poco explicaremos como actuar de manera concreta en cada caso.

Un saludo

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