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25/04/2019 0 Comments

Influencia de la autoeficacia en el dolor y en la capacidad funcional en personas con dolor persistente. 

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La autoeficacia —término introducido por Albert Bandura en 1977— hace referencia a un estado mental en el qu ella persona juzga su “habilidad para realizar una acción o comportamiento de la manera más efectiva, considerando las circunstancias y el nivel de dificultad percibida”. Se trata, por tanto, de una variable psicológica que determina el sentimiento de habilidad y, de manera concomitante, la motivación de una persona para realizar un cambio en su comportamiento.

Buscando en la literatura científica podemos averiguar que estamos ante un factor determinante en la intensidad de dolor y el grado de inhabilitación de una persona y que se correlaciona con otras variables cognitivas y emocionales relacionadas con el rendimiento motor y el estado de salud. Como ejemplo, en anteriores entradas de nuestro blog vimos que el nivel autoeficacia es uno de los mejores indicadores del pronóstico y recuperación de dolor lumbar, y que influye sobre el riesgo de persistencia de dolor en el hombro así como en el rendimiento físico en personas mayores.

Hoy, en #fidiasrecomienda, os traemos los resultados obtenidos por una nueva investigación en la que se realizó una comparación entre personas con dolor lumbar persistente con diferentes niveles de autoeficacia en los valores de dolor provocado por actividad repetida, el rango de movimiento de flexión lumbar y la estabilidad postural. Los datos de este tipo de estudios son siempre muy interesantes, ya que pueden ayudarnos a mejorar nuestras estrategias de tratamiento en personas que sufren dolor.

Para llevar a cabo el estudio mencionado, los investigadores contaron con la participación de 60 voluntarios. Todos con dolor lumbar persistente (>6 meses) no específico, es decir, sin patología concreta que explicara su cuadro clínico.

Los participantes fueron dividido en dos grupos en función de la puntuación obtenida en la escala de autoeficacia para dolor crónico (CPSS). De esta manera, los 30 sujetos con menor puntuación formaron parte del grupo “baja autoeficacia”. Los 30 restantes formaron el grupo “alta autoeficacia”.

Se cuantificaron y compararon las siguientes variables:

Intensidad de dolor. Mediante la escala visual analógica (“Visual Analog Scale”: VAS). Una línea de 10 cm con dos finales representado los estados más extremos: “sin dolor” y “el peor dolor posible”.

Nivel de inhabilitación. Cuantificado mediante el cuestionario de inhabilitación Roland-Morris (“Roland-Morris Disability Questionnaire”: RMDQ). Cuestionario de 24 ítems en el que mayor puntuación indica mayor nivel de inhabilitación.

Miedo al movimiento. Medido con el cuestionario “Tampa Scale of Kinesiophobia” (TSK-11) que canta de 11 ítems y que está dividido en 2 subescalas: miedo a la actividad física y miedo al daño. La puntuación varía entre 11 y 44, siendo una mayor puntuación indicativo de un mayor miedo al movimiento.

Catastrofismo ante el dolor. Utilizando la escala de catastrofismo “Pain Catastrophizing Scale”(PCS). Esta escala contiene 13 ítems para la evaluación de 3 factores: rumiación, magnificación e indefensión. La puntuación máxima son 52 puntos y, como en los anteriores cuestionarios, una mayor puntuación es sinónimo de mayor catastrofismo ante el dolor. 

Creencias de miedo-evitación. Para ello se empleó el cuestionario FABQ (Fear Avoidance Beliefs Questionnaire) evalúa 2 factores —trabajo y actividad física— mediante 16 ítems. De nuevo, mayor puntuación indica mayor miedo-evitación.

Rango de movimiento lumbar. Medido al realizar una flexión de tronco máxima (LROM: “Lumbar Range of Motion”) con un inclinómetro digital (app iHandy) colocado en T12 y S2. Se realizaron 3 mediciones y se utilizó la media de las diferencias entre los 2 puntos de referencia.

Dolor en movimientos repetidos (TSLT: “Temporal Summation Lifting Task”). Los participantes tenían que levantar con la mano dominante 18 botes de diferentes pesos (2.9, 3.4 y 3.9 kg) colocados en 6 columnas y 3 filas de manera que los pesos estuvieron repartidos en función de la fila. Comenzaban en la primera columna e iban ascendiendo por filas. Así los investigadores evaluaban la intensidad de dolor al final de cada columna. El índice de sudación temporal de dolor se obtuvo al finalizar las 6 columnas.

Estabilidad postural. Medida en 3 direcciones: hacia delante, hacia la derecha y hacia la izquierda (“Multi-Directional Functional Reach Test”: MDFRT). El valor de estabilidad se obtenía mediante la medición de la distancia alcanzada con la mano, en centímetros, por cada participante al desplazar el cuerpo hacia cada dirección. Se daba por valida aquella distancia que eran capaces de alcanzar sin despegar los pies del suelo y en la que eran capaces de mantener la postura unos 2-3 segundos.

¿Resultados?

Personas con menor nivel de autoeficacia presentan:

  1. Mayor intensidad de dolor en la tarea de movimiento repetidos (5.52 ± 1.39 vs 3.42 ± 2.16).
  1. Menor rango de movimiento de flexión lumbar (49.63 ± 11.28 vs 65.87 ± 23.08) y menor capacidad de alcance hacia delante (20.97 ± 2.87 vs 22.77 ± 3.95), hacia la derecha (18.37 ± 2.22 vs 21.53 ± 3.28) y hacia la izquierda (19.97 ± 2.20 vs 21.63 ± 2.20).
  1. Mayor inhabilitación por dolor (RMDQ: 5.9 ± 1.68 vs 4.57 ± 1.61).
  1. Mayor miedo al movimiento (TSK-11: 29.43 ± 5.22 vs 22.23 ± 6.92), más creencias de miedo-evitación (FABQ: 32.50 ± 14.21 vs 20.13 ± 10.52) y mayor nivel de catastrofismo (PCS: 17.50 ± 7.95 vs 8.07 ± 5.66).

Estos resultados muestran que los niveles de autoeficacia se relacionan con la percepción de dolor en una tarea de movimientos repetidos, la inhabilitación por dolor, diferentes capacidades funcionales y con otras dimensiones como los pensamientos catastrofistas y el miedo. Por ello, los autores concluyen “creemos que es importante considerar el nivel de autoeficacia a la hora de establecer objetivos y fases de tratamiento”. Tiene sentido…¿Y nosotros qué? ¿seguimos solo entrenando el CORE?

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