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08/01/2020 0 Comments

Efectos de la crioterapia sobre la tasa de síntesis de proteínas

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Entrenamos con cierta intensidad, ingerimos una buena dosis de proteínas y descansamos adecuadamente…Durante varias horas nuestro cuerpo pondrá en marcha una serie de mecanismos que nos ayudarán a que se vayan produciendo diversas adaptaciones estructurales (ej. aumento de tamaño de las fibras musculares) y funcionales (ej. mejora de la capacidad de aplicar fuerza). 

Este proceso puede alterarse de diferentes maneras, en ocasiones positivamente (potenciamos las adaptaciones) y en otras negativamente (peores adaptaciones o ausencia de estas). Como ejemplo de ello, tenemos la modificación de la temperatura corporal. Y es que son varios estudios los que han mostrado que en función de la temperatura a la que se encuentren nuestras células, el tiempo de recuperación y las adaptaciones que se producirán serán unas u otras (ver aquí, aquí y aquí). 

En esta línea, recientemente se ha publicado una investigación con la que se pretendía demostrar cuáles son los efectos del enfriamiento de los tejidos —tras la realización de un entrenamiento y la ingesta de proteínas— en la movilización y absorción de aminoácidos, así como en la síntesis de proteínas miofibrilares. 

Para llevar a cabo el estudio se contó con la participación de jóvenes activos que realizaron un entrenamiento con cargas externas —con el que estaban familiarizados— de una duración de 45 minutos, tras el cual se realizó una ingesta de 20 gramos de proteína y de 45 g de hidratos, así como una inmersión en agua de ambas piernas durante 20 minutos. La temperatura del agua era de 8ºC en una pierna y de 30ºC en la otra (distribución realizada de manera aleatoria). 

Como era de esperar, la temperatura cutánea —que aumentó de manera significativa tras la realización del ejercicio— tuvo unos valores u otros en función de la recuperación que se hubiera realizado. Así, en las extremidades que se introdujeron en agua fría se encontró una reducción de aproximadamente 20.5ºC y, aunque la temperatura se fue restaurando progresivamente con el paso de los minutos, estas tardaron 3 horas en alcanzar los grados que presentaba la pierna que no se enfrió tras el entrenamiento. De manera similar, la temperatura muscular —a 4.5 cm de profundidad—durante las 2 horas posteriores fue unos 5ºC inferior en la pierna que se sometió al tratamiento de crioterapia. 

Vale, se redujo la temperatura….pero, ¿qué consecuencias tuvo este efecto térmico? 

Pues bien, en primer lugar los investigadores, mediante la realización de un análisis sanguíneo, comprobaron que más del 70% de los aminoácidos ingeridos se liberaron en la circulación, aumentado así la concentración plasmática de los mismos y facilitando la puesta en marcha de todo el proceso de síntesis proteica. Siendo esto cierto, también lo es que observaron que en las piernas que habían sido recuperadas a baja temperatura se redujo la utilización de los aminoácidos ingeridos para la creación de proteínas miofibrilares, lo que vino acompañado de una reducción —de aproximadamente un 20%— de la tasa de síntesis de proteínas miofibrilares.

Con el objetivo de demostrar que los efectos encontrados no eran puntuales y que se prolongaban en el tiempo, esta tasa de síntesis de proteínas miofibrilares se analizó durante 2 semanas en las que los sujetos realizaron 7 sesiones de entrenamiento seguidas de la ingesta de proteínas y la recuperación con hidroterapia comentadas. Y, efectivamente, encontraron que la reducción de la temperatura muscular tras completar un entrenamiento reduce la síntesis diaria de proteínas miofibrilares en aproximadamente un 12%. Esto sugiere que la incorporación de crioterapia como método de recuperación postentreno puede afectar negativamente a las adaptaciones estructurales y funcionales que se consiguen con un programa de entrenamiento;  algo que ya se ha demostrado en anteriores estudios (ver aquí y aquí).  

La siguiente cuestión que debemos plantearnos es ¿cuáles son los mecanismos fisiológicos que explican esta alteración en la síntesis de proteínas? 

Para resolverla, los investigadores realizaron una medición de diversos marcadores moleculares asociados a la inflamación y a la regulación de la síntesis de proteínas miofibrilares. No obstante, no encontraron diferencias entre piernas en la expresión de IL-6, de TNF-α (ambos marcadores de inflamación), de GLUT4 (transporte de glucosa), así como ni en la fosforilación ni la expresión genética de indicadores de generación de proteínas (ej. mTOR, p70S6K…) o de proteólisis (ej. FOXO1, MuRF1…). La única diferencia se observó en la fosforilación de p70S6K (Thr389), que fue significativamente mayor justo al finalizar la recuperación con frío (vs control).

Los responsables del estudio explican que estos hallazgos podría deberse a que el momento en el que se realizaron las biopsias impidió detectar diferencias a estos niveles o a la existencia de otros factores que expliquen la merma en la tasa de proteínas. Entre estos, proponen el bloqueo de biogénesis ribosómica, aunque no se midió y queda como una respuesta hipotética. Lo que sí que se analizó y podría, al menos en parte, explicar los efectos negativos de la crioterapia es la reducción observada en las piernas recuperadas con frío en la expresión de ARNm de moléculas responsables del transporte de aminoácidos (ej. SNAT2 y CD98), que puede ser la causa de una menor absorción de aminoácidos o la consecuencia de un menor aporte sanguíneo en el tejido que se enfrió

Esta nueva investigación nos ayuda a seguir entendiendo los efectos que tiene la reducción de la temperatura intramuscular y los mecanismos fisiológicos que pueden explicarlos. En concreto nos muestra que disminuye el transporte y/o la incorporación de aminoácidos ingeridos en forma de proteína y la tasa de síntesis proteica postpandrial durante las 5 horas de recuperación posteriores a la realización de un entrenamiento. 

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