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26/02/2019 0 Comments

Cómo afecta emocional y psicológicamente el dolor de la faja abdominal durante el embarazo

En muchas ocasiones encontramos dolor en la pelvis de nuestras embarazadas, presentándose de muchas formas diferentes, tanto en la parte anterior (zona del pubis) como en la parte posterior de la pelvis (zona del sacro). A menudo, este dolor podemos confundirlo con el dolor de espalda baja (LBP) (Liddle y Pennick., 2015) y se ha considerado como una parte normal del Embarazo (Pierce et al., 2012).

El dolor pélvico (PGP), es una condición que afecta a las articulaciones sacroilíacas y la sínfisis del pubis, causando un dolor considerable durante el embarazo, e incluso después de la gestación.
En la actualidad existe una probabilidad entre el 14-22% de padecer esta sintomatología durante el embarazo, y aproximadamente un 7% de las mujeres siguen padeciéndola tras el parto, afectándoles en la movilidad de su día a día. (Larsen et al., 1999; Wu et al., 2004).
Podemos diferenciar dos tipos de dolor de espalda durante el embarazo; el dolor pélvico, reflejado tanto en la parte anterior o posterior (PGP) y dolor de espalda baja (LBP). Reconociendo ambos dentro del término general de dolor lumbopélvico (LPP). (Wu et al., 2004)
Ahora bien, dado lo común que parece ser el dolor en la población de las embarazadas nos gustaría poder diferenciar el PGP del LBP.
Parece ser que el PGP es más doloroso que el LBP, además se manifiesta de manera intermitente y en ciertos movimientos más específico de su día a día (Vermani et al., 2010), como es caminar, flexionarse o subir escaleras, afectando de esta manera en actividades de su vida cotidiana, reduciendo la movilidad y en consecuencia disminuyendo su la calidad de vida.

CÓMO EFECTA EL DOLOR PÉLVICO EN LA VIDA DIARIA?

Las mujeres con PGP conviven y luchan diariamente con este dolor, lo que les afecta a las tareas generales del hogar, entre las que se incluyen tareas domésticas, de limpieza y cuidado de los niños. Además su vida laboral también se ve influenciada, ya que muchas de ellas se ven en la necesidad de modificar sus quehaceres durante su jornada de trabajo por el dolor, cambios en sus funciones, en las horas de trabajos o incluso someterse a la baja laboral por enfermedad. (Crichton y Wellock, 2008; Shepherd, 2005)
En muchas ocasiones sienten que su única opción es luchar con tanto dolor como puedan soportar, especialmente si no tienen a nadie para que les pueda prestar ayuda. (Wuytack et al., 2015).

¿CÓMO AFECTA EL DOLOR PÉLVICO A SU IDENTIDAD?
PGP también puede afectar a la identidad de nuestras embarazadas, en su papel como madre y esposa o pareja, empiezan a sentir que ya que no pueden desempeñar sus roles domésticos habituales (Elden et al., 2013). Además se sienten aburridas por tener que estar en casa y extrañan las interacciones sociales del trabajo, están molestas y se sienten mal por pensar que ya no pueden contribuir en los ingresos de su hogar (Crichton y Wellock, 2008).
Todo esto puede provocar un impacto en su identidad y autoimagen teniendo que asumir grandes cambios en sus vidas.

¿CÓMO AFECTA EL DOLOR PÉLVICO EN EL PAPEL MATERNO?
En numerosas ocasiones también nos encontramos con mujeres embarazadas que tienen que atender a otros hijos pero que se encuentran limitadas por este dolor, eso les provoca gran sentimiento de culpabilidad ya que se ven incapaces de interactuar con ellos durante este periodo. (Elden et al., 2013; Shepherd et al., 2005).
Por ejemplo la existencia de PGP, les dificulta el proceso de aprendizaje para ir al baño de sus pequeños (Crichton y Wellock, 2008), les limita en tareas como coger o levantar a sus hijos (Persson et al., 2013), se ven obligadas a tener que dejar caer a sus bebés debido al dolor (Wuytack et al., 2015), encuentran dificultad para levantar a sus bebés justo después del nacimiento (Crichton y Wellock, 2008), o llegan a plantearse cómo jugar con ellos (Wuytack et al., 2015).
Todas estas limitaciones y reducciones en las interacciones con sus hijos da lugar a inquietudes sobre el vínculo entre madre e hijo (Engeset et al., 2014).

La falta de unión y el poder ser una «madre adecuada» afecta mucho en los pensamientos de las mujeres durante el embarazo y después de este.

¿CÓMO AFECTA A NIVEL EMOCIONAL Y PSICOLÓGICO EL DOLOR PÉLVICO?
Como podemos imaginar, el dolor acumulativo, la discapacidad y los cambios de roles e identidad llevan a nuestras embarazadas a padecer emociones negativas y sufrir cambios psicológicos. Experimentan mucha frustración y, a la vez, vergüenza por tener que buscar ayuda para llevar a cabo acciones sencillas, además de tener que confiar en otras personas, estaban acostumbradas a ser independientes. (Elden et al., 2013; Crichton y Wellock, 2008).
El dolor continuo a menudo da lugar a bajos estados de ánimo que solo mejora cuando piensan que estas molestias pueden estar disminuyendo. Incluso creen que el PGP puede ser la causa subyacente de su depresión pre o postparto (Elden et al., 2014; Pastor., 2005).
Además de todo esto, el dolor también influye en sus momentos de descanso, llegando a interrumpir su sueño y haciéndolas mucho más irritables (Persson et al., 2013)

Es por todas estas razones por las cuales PGP debe ser reconocido como un problema de salud grave.
Por tanto es de suma importancia para aquellos profesionales de la salud que trabajan con mujeres embarazadas y postparto tener en cuenta y ser conscientes de la ira, la frustración y las emociones negativas que pueden sufrir estas mujeres con dolor pélvico. Además, debemos de tener en cuenta la probabilidad de que estas mujeres presenten sensación de cansancio y sean mucho más irritables como consecuencia del dolor, pudiendo llegar a sentirse infelices al identificarse como una persona con discapacidad e incluso llegar a pensar que están socialmente aisladas, sin olvidarnos de que la incapacidad para trabajar puede aumentar esa angustia emocional.
Si las mujeres ya tienen hijos pequeños, es importante estar al tanto de los problemas de seguridad. Los niños además no entienden el dolor de su madre y la interacción reducida puede tener un efecto negativo en ellos.
En algunos casos también es posible encontrar mujeres que no tengan otras personas en las que puedan confiar para obtener ayuda y, por tanto, piensen que tienen que soportar tanto dolor como sea posible para llevar a cabo las tareas esenciales. Es aquí cuando hacer frente a este dolor podría poner a las mujeres en riesgo, debido al abuso de analgésicos, que pueden ser peligrosos, especialmente en el embarazo.

Por todo esto se pone de manifiesto la importancia de que los profesionales de la salud aborden este tema con sensibilidad, desarrollando el tratamiento más apropiado tan pronto como sea posible para favorecer la situación de estas mujeres.

Como conclusión personal podríamos pensar que es imprescindible nuestra función como especialista del movimiento en esta población, ya que, como nos confirma la ciencia, el movimiento es una herramienta fundamental para combatir el dolor. Además, si tenemos en cuenta todos los cambios a los que está expuesta la mujer durante el periodo de gestación y/o en el postparto podríamos confirmar que la actividad física le ayudará a sentirse mejor y disminuir esas molestias, además de todos los beneficios que podemos encontrar a nivel psicológico, entre otros.
Todo esto nos anima a seguir investigado para poder mejorar la calidad de vida de estas personas.

Recuerda que tenemos una cita en Cádiz el 30-31 de Marzo en las V Jornadas de Entrenamiento – CHARLAS FID

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