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10/10/2019 0 Comments

Terapia de calor para la recuperación tras ejercicio intenso

[vc_row][vc_column][vc_custom_heading text=»Terapia de calor para la recuperación tras un ejercicio muy intenso» font_container=»tag:p|font_size:30|text_align:left|color:%231e1e1e» google_fonts=»font_family:Open%20Sans%3A300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C600%2C600italic%2C700%2C700italic%2C800%2C800italic|font_style:600%20bold%20italic%3A600%3Aitalic»][ultimate_spacer height=»30″ height_on_tabs=»15″ height_on_tabs_portrait=»15″ height_on_mob_landscape=»15″ height_on_mob=»15″][vc_column_text]

En diversas entradas hemos mostrado que la aplicación de frío es, en ocasiones, una estrategia de recuperación a tener en cuenta. Asimismo, también vimos en otra entrada que la exposición a altas temperaturas también puede sernos de utilidad para acelerar la recuperación de la función tras la realización de un esfuerzo.

En esta línea, hace unos meses se publicaba en la Journal of Applied Physiology un artículo en el que se muestra que el calor puede ayudarnos el calor a recuperarnos tras la realización de un entrenamiento muy intenso.

Para producir una buena cantidad de daño muscular, los participantes realizaron, en un dinamómetro isocinético, 300 contracciones (20 x 15) excéntricas máximas voluntarias de la musculatura extensora de la rodilla de cada pierna a una velocidad angular de 30º/s.

Durante 90 minutos, se colocaron una prenda, que recubría muslos y glúteos, dotada de tubos por los que circulaba agua. Para comprobar los efectos del calor en la recuperación, se realizó una división aleatoria a partir de la cual una de las piernas de cada participante era tratada con calor (agua a 54-55º, lo que aumentó la temperatura de la piel a 39.5-40ºC) y otra con temperatura neutra (agua a 32-33ºC. Temperatura de la piel en torno a 33ºC).

Estos fueron los resultados:

Fuerza isocinética máxima (torque pico)

En la medición basal, no se encontraron diferencias entre piernas en los valores de torque a 180º/s (control 139 ± 2.3 Nm vs. HT 143 ± ????1.9 Nm, p=0.29) ni a 60º/s (control 181 ± 3.2 Nm vs. HT 181 ± ????2.4 Nm, p=0.37).

El torque pico se redujo, de media, un 45% en los primeros 2 días tras el protocolo de daño muscular y se empezó a recuperar progresivamente al tercer día. No se observaron diferencias entre piernas en el perfil de recuperación

Test fatiga (trabajo total tras 29 contracciones a 180º/s)

Antes de realizar el protocolo de daño muscular, no se encontraron diferencias significativas entre piernas en el trabajo total (control 3,531 ± ????56 J vs. HT 3,575 ± 60 J, p=0.60).

La resistencia a la fatiga (determinada por el trabajo total) disminuyó en un 20% el día después del protocolo de daño muscular y permaneció por debajo de los valores basales al cuarto día. En comparación con la pierna control, la pierna que se expuso al calor tuvo una menor reducción en el trabajo total.

Agujetas (molestias musculares percibidas tras al levantarse y sentarse de una silla. Medidas en una escala visual analógica de 0 a 10)

Como era de esperar, las molestias musculares aumentaron bruscamente tras el protocolo de excéntricos, alcanzando lo máximos valores a los 2 días. Con la exposición a calor se observó un aumento algo menor en las molestias musculares (tendencia a ser diferentes. p=0.053). 

Expresión genética

En la siguiente figura se muestran los cambios desde el nivel basal en genes angiogénicos, miogénicos, inflamatorios y del manejo del estrés. El día 1, la expresión mRNA de VEGF fue significativamente superior en las piernas que estuvieron expuestas a calor (control 0.79 ± 0.10 vs. HT 1.24 ± 0.12, p= 0.05). Por otro lado, el día 5 la expresión mRNA de angiopoyetina 1 (ANGPT1) fue mayor en la pierna control (control 1.02 ± 0.13 vs. HT 0.78 ± 0.12, p= 0.05). Algo similar a lo que ocurrió con la expresión mRNA del ligando de quimiocina 2 (CCL2).

Expresión de proteínas

En la siguiente figura se muestran los cambios desde el nivel basal en proteínas relacionadas con aspectos angiogénicos, miogénicos, inflamatorios y del manejo del estrés. El día 1 se observó un incremento significativamente mayor en la quimiocina CX3CL1 en la pierna expuesta al calor (control 0.87 ± 0.07 vs. HT 1.21± 0.13, p= 0.05). A su vez, las expresiones de VEGF, ANGPT1 y CCL2 fueron mayores en la pierna tratada con calor que en la control.

Contenido de macrófagos

Mediante una inmunohistoquimica se analizó la presencia de macrófagos CD68, que fueron en su mayoría presenciados entre fibras. Solo se detectaron CD68 intrafibra en fibras nuevas. Se observó una tendencia al aumento de células CD68 (por 100 fibras musculares) tras la realización del protocolo de excéntricos. De media, el contenido de macrófagos aumentó en un 44% el día 1 y en un 130% el día 5. No se observaron diferencias en los niveles en función de la temperatura a la que se expuso cada pierna.

Capilarización muscular.

En la primera parte de la siguiente figura se muestra una imagen representativa de miosina de cadena pesada tipo 1 (MHC I. Color verde), distrofina (color azul) y CD31 (color rojo). En la segunda parte se muestra el número de capilares alrededor de cada fibra (CAF) en función del tratamiento recibido. Puede observarse una reducción el día 5 en las fibras tipo II, pero sin diferencias en función del tratamiento recibido.

Esta investigación muestra que el protocolo de calor empleado:

  1. Acelera la recuperación de la resistencia a la fatiga. Lo que va en línea de los hallazgos obtenidos por Cheng AJ y col. (2017) y que podría explicarse, al menos en parte, por la mayor resíntesis de glucógeno facilitada por el aumento de temperatura que mostraron en ese mismo estudio.
  2. Tiende a reducir las molestias musculares. Corroborando así estudios anteriores que mostraron que el calor tiene un efecto hipoalgésico.
  3. Incrementa, el día siguiente al esfuerzo, la expresión mRNA de VEGF y los niveles de proteína CX3CL1. Asimismo, incrementa los niveles de proteínas de factores proangiogénicos VEGF y ANGPT1 y quimiocina CCL2. Todo esto muestra que el calor genera un ambiente favorable para el crecimiento vascular
  4. No tiene impacto sobre la recuperación de la fuerza muscular, el contenido de macrófagos, la expresión de proteínas de choque térmico (HSP) analizadas, ni sobre el nivel de capilarización. Con respecto a esto último, los autores comentan que debido a los resultados comentados en el punto 3, es posible que el calor facilite el crecimiento capilar en días posteriores a los analizados.

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