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04/01/2017 0 Comments

10 cosas que deberíamos saber sobre el dolor de espalda

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El siguiente artículo está adaptado del artículo de la Dr Mary O’Keeffe: «10 myths about back pain and how to cope when it strikes» 


1. Es común y en pocas ocasiones peligroso

En torno al 85% de las personas sufren dolor de espalda en algún momento de su vida. Común en todas las edades y la prevalencia no aumenta con la edad. La mayoría de las personas se recuperan pronto y muchos sin la necesidad de ningún tratamiento. Algunos experimentan episodios repetidos de dolor, lo que puede ser un poco desesperante pero rara vez peligroso.

2. Las pruebas de imagen no son necesarias en la mayoría de ocasiones, incluso pueden ser perjudiciales

La mayoría de personas cree que una prueba de imagen (radiografía, resonancia..) identificará la causa de su dolor. Sin embargo, la evidencia científica muestra que estas pruebas solo son necesarias cuando se sospecha de la existencia de alguna problemática seria (cáncer, fractura, infección..). Por suerte, estas condiciones son raras y están presentes en tan solo un 1% de las personas que sufren dolor de espalda

El problema es que con la realización de estas pruebas casi siempre se puede encontrar “algo”, “cosas” que rara vez se correlacionan con la presencia de dolor. Diversas investigaciones han mostrado que personas que no tienen dolor presentan protusiones y degeneraciones discales, artritis…La ciencia sugiere que son hallazgos normales que incrementan con la edad, que no son peligrosas y que no siempre viene acompañadas de dolor.

3. La espalda no es tan vulnerable al daño

Muchas personas piensan que la columna es algo que debe protegerse. Esto no es cierto y ha llevado a dar información y tratamientos que fomentan el miedo, comportamiento de protección, evitación y discapacidad.

Normalmente las personas con dolor se mueven diferente, dando la sensación que algo esta “fuera de lugar”. Sin embargo la evidencia científica muestra que las estructuras no están “fuera de lugar” o “desplazadas”. Algunos profesionales de la salud dicen que pondrán la estructura de nuevo en su sitio con tratamientos como las manipulaciones. Es cierto que algunas personas experimentarán una mejoría a corto plazo, pero que se no debe la realineación de discos /articulaciones, sino a cambios en el sistema nervioso y relajación muscular.

Ejercicios del “core” (planchas, sit-ups, Pilates) se han hecho muy populares, pero los programas de entrenamiento enfocados en la estabilidad del “core” no son más efectivos que otros tipos de ejercicios (por ejemplo andar). De esta manera, las teorías “debilidad del core” o “ espalda/pelvis inestable” no están respaldadas por la ciencia y pueden crear un miedo innecesario y complicar sin ninguna necesidad el tratamiento. Los movimientos realizados con confianza y de manera relajada son más eficientes.

En contra de creencias populares, no existe evidencia de que exista una postura correcta. Nos dicen que se debe a posturas donde estamos “repantigados”/“encorvados” /“doblados” pero no existe evidencia científica que lo justifique. De hecho, muchas personas con dolor de espalda no pueden relajarse y adoptan posturas muy erguidas y rígidas. La inactividad resulta muy incómoda, levántate de rato en rato.

4. La espalda está diseñada para doblarse y cargar

Como otras partes del cuerpo, la espalda está diseñada para moverse y adaptarse a diferentes actividades. De la misma manera que podemos sentir alguna molestia/tensión en la rodilla después de realizar una actividad a la que no estamos acostumbrados, podemos sentirlo en la espalda.

Cada persona, al igual que corre de manera diferente, usa diferentes técnicas para levantar peso. La clave es practicar y acostumbrar a tu cuerpo a utilizar diferentes cargas. ¡Contrata a un profesional!

5. Puedes tener dolor de espalda sin ningún tipo de daño o lesión

La visión tradicional es que el dolor es una señal de daño/lesión. Es cierto que eventos repentinos, repetitivos o con altas cargas pueden relacionarse con la aparición de dolor, existen otros factores. Factores físicos (sobreprotección, evitación movimientos…), psicológicos (miedo al daño/dolor, expectativas negativas, estrés, estado de ánimo…) salud (cansancio, poca energía..) y sociales (malas relaciones en el trabajo o en casa, satisfacción laboral…)

¿Has tenido alguna vez dolor de cabeza cuando estabas estresado, triste, cansado…? El dolor de espalda no es diferente.

¡Importante! el dolor es 100% real. Es único en cada persona y hay que tener en cuenta todos los factores.

6. Evita mantenerte inactivo y la cirugía.

Al considerar que se han hecho daño y que por eso tienen dolor, es habitual la evitación de movimiento hasta que el dolor se ha ido. Sin embargo, existe una fuerte evidencia para afirmar que lo mejor para recuperarse es mantenerse activo y retomar de manera gradual todas las actividades. A pesar de que al principio puedes sentirte mejor descansando, el descanso prolongado no ayuda y se asocia con mayor dolor, inhabilitación y absentismo en el trabajo.

La cirugía rara vez es una opción a contemplar. En la mayoría de ocasiones, los resultados de las operaciones no son mejores, a medio y largo plazo, que los obtenidos  con intervenciones no quirúrgicas, como el ejercicio. Existen algunas condiciones poco comunes en las que existe una compresión sobre nervios en las que la cirugía puede ayudar en mejora de los síntomas, pero es importante entender que no siempre es necesario.

7. El ejercicio es bueno para el dolor de espalda pero la gente suele tener miedo

Al contrario de lo que se suele pensar, el ejercicio es beneficioso para el dolor de espalda y el mejor es aquel del que se disfruta (andar, correr, montar en bici, nadar, yoga y pilates pueden tener efectos similares en el dolor). Parece que la cantidad de ejercicio es más importante que el tipo de ejercicio.

Desafortunadamente, la gente recibe información alarmante sobre el ejercicio. Se les dice en muchas ocasiones que deben evitar correr en asfalto, nadar a braza y realizar ejercicios con poco impacto como andar. No existe evidencia de que estas actividades sean malas para tu espalda. De manera similar a un esguince de tobillo, pueden ser molestas al principio, pero no están dañando a tu espalda. Es más importante realizarlas de una manera relajada y con una progresión gradual. Sentir rigidez/ tensión/sobrecarga no indica que estés dañando tu cuerpo, simplemente refleja que tu cuerpo no está acostumbrado a realizar esa actividad.

8. Medicinas fuertes no aportan mayores beneficios

Es bastante común pensar que un dolor fuerte requiere una medicina fuerte. Esto no es cierto. La evidencia científica muestra que pastillas más fuertes, como las que contienen opioides, no aportan mayor alivio de dolor que opciones más simples y pueden ser más dañinas (dependencia, sobredosis, depresión, disfunción sexual..).

9. Tentación del consumidor: internet, tendencias, modas…

Ten precaución cuando intentan venderte un producto. Podemos ver a diario curas milagrosas y tratamientos que “son los mejores” (aparatos electrónicos, máquinas de ejercicio, suplementos, calzado, células madre, agujas…). En la mayoría de los casos no está demostrado que funcionen.

10. El dolor de espalda se puede curar

Debemos cambiar los pensamientos acerca de esta dolencia. No le tengamos pánico. La evidencia dice que se puede eliminar el dolor.

Cada experiencia dolorosa es única y puede ser el resultado de la interacción de diferentes factores. Es necesario que consideremos cada uno de ellos. Esto podría explicar por qué diferentes tratamientos, que solo miran una pieza del puzzle, fallan.

Adaptado del artículo de la Dr Mary O’Keeffe: «10 myths about back pain and how to cope when it strikes» 

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